Negocios

Venezuela, la nueva potencia mundial

Desde 2007 Estados Unidos ha experimentado repercusiones debido a las políticas implementadas por el gobierno de Venezuela bajo la presidencia de Hugo Chávez. Entre 2007 y 2010 se llevaron a cabo expropiaciones de empresas estadunidenses, principalmente en los sectores petrolero y de servicios, mediante la nacionalización de instalaciones y operaciones que antes contaban con participación extranjera. Estas acciones obligaron a diversas multinacionales a aceptar el control estatal o retirarse del país, lo que resultó en la presentación de demandas internacionales por parte de las compañías afectadas, las cuales continúan.

Esto generó consecuencias económicas para empresas estadunidenses a corto plazo. Las acciones de expropiación implementadas por Venezuela incentivaron a Estados Unidos a enfocarse en su propio territorio, invirtiendo en tecnología, desarrollo de campos y, sobre todo, en la reducción de la importación de petróleo crudo.

Durante el periodo comprendido entre 2010 y 2014 se consolidó el desarrollo y la rápida expansión de la producción de shale oil. La producción de petróleo crudo en Estados Unidos experimentó un notable incremento, duplicándose desde 5.5 millones de barriles diarios en 2010 hasta alcanzar cerca de 13 millones en 2019.

En 2015 el país ingresó al grupo de exportadores mundiales de petróleo crudo. En 2016 se constituyó la coalición OPEP+ con el objetivo de frenar una posible hegemonía de Estados Unidos y controlar el precio del barril. Para 2018 EU logró posicionarse como el principal productor de petróleo a escala global, superando a Arabia Saudita y Rusia, gracias al desarrollo del shale oil. Hasta la fecha ningún otro país ha desplazado a Estados Unidos de ese liderazgo.

El país ha invertido en el desarrollo de nuevas técnicas para perforar, terminar, reparar y reacondicionar yacimientos y pozos, así como en la mejora de la infraestructura para la movilidad tanto de petróleo crudo como de gas. Esta experiencia acumulada por diversas empresas durante los últimos 15 años puede, sin duda, integrarse en la estrategia recién anunciada por el presidente Trump para tomar control del sector petrolero de Venezuela. De concretarse este escenario, es previsible que, a corto plazo, se presenten numerosos cambios que pueden impactar a diferentes países, incluido México.

En 2025 el precio del petróleo de Venezuela ha registrado fluctuaciones dentro de un rango de 45 a 50 dólares por barril; la mezcla mexicana se ha situado entre 50 y 60 dólares, mientras que el promedio del barril canadiense oscila entre 50 y 55 dólares. Esto indica que el costo del barril venezolano es inferior al de aquellos países cuyos productos son adquiridos en mayor proporción por las refinerías de Estados Unidos.

El apoyo directo e inmediato de Estados Unidos a Venezuela, sobre todo en el sector extractivo como primera fase y posteriormente en la reactivación de la infraestructura para incrementar la producción de petróleo y gas, representa un desafío estratégico para México, Canadá, China y Rusia.

Venezuela puede posicionarse como uno de los principales competidores frente a México con el respaldo de Estados Unidos en dos ámbitos específicos que afectan al país. En primer lugar, diversas empresas que han adquirido experiencia y tecnología durante sus actividades en los últimos quince años pueden trasladar este conocimiento a dicho país, lo que permitirá incrementar la producción en un periodo relativamente corto. Esto implica que Pemex pueda enfrentar una disyuntiva respecto a los contratos mixtos, ya que las empresas participantes deben asociarse con la empresa estatal y compartir un porcentaje de las utilidades obtenidas en cada asignación.

En caso de que compañías de servicios resulten adjudicatarias de contratos con Pemex surge incertidumbre en torno a los pagos a recibir en el corto plazo, considerando la problemática actual de la empresa relacionada con su deuda acumulada con proveedores. En el supuesto de que se lleve a cabo la propuesta del presidente Trump de apoyar a Venezuela, las empresas estadunidenses podrán encontrar condiciones favorables para operar en ese país.

El pago rápido por sus servicios hará más rentable el envío de equipos, personal y tecnología, resultando en niveles de rentabilidad superiores a los obtenidos en México. Además, las empresas operadoras de campos no estarán obligadas a compartir utilidades y podrán explotar y recuperar su inversión bajo ciertas normativas específicas. México dependerá en gran medida de las empresas nacionales para implementar la nueva estrategia de Pemex. Sin embargo, la capacidad de estas empresas estará condicionada por la disponibilidad de equipos, personal y demás recursos necesarios para cumplir con los contratos establecidos con la empresa estatal, ya que muchas no disponen de todos estos elementos propios o desarrollados de manera interna.

La segunda afectación derivará de la nueva estrategia de México para alcanzar una producción de 1.8 millones de barriles diarios, con el objetivo de exportar un máximo de 400 mil barriles de petróleo crudo (de los cuales 150 mil corresponden a Deer Park). Bajo este escenario, solo podrán enviarse entre 250 mil y 300 mil barriles a refinerías de Estados Unidos, que eventualmente podrán cesar sus compras si acceden a crudo venezolano más económico y bajo condiciones más favorables.

En este contexto, México debe considerar otorgar un mayor descuento a Estados Unidos o, de manera alternativa, redirigir sus exportaciones hacia otras regiones del. ofreciendo incentivos competitivos. Esto resulta pertinente ante la posible mayor presencia de ciertos crudos, como el ruso, con el fin de preservar su cuota de exportación.

Esta situación puede afectar significativamente a Pemex, ya que entre 18 y 20 por ciento de sus ingresos provienen de la exportación de petróleo crudo. Además se prevé una disminución en el flujo de divisas, relacionada tanto con la reciente caída en las remesas como con políticas más restrictivas para el envío de dinero desde Estados Unidos hacia México.

En relación con Canadá, como principal exportador de petróleo crudo a EU, este último puede utilizar dicha posición como elemento estratégico durante la revisión del T-MEC. Estados Unidos tiene la posibilidad de modificar su postura, considerando que parte del petróleo canadiense puede ser reemplazado por suministros provenientes de Venezuela, lo que reducirá el volumen enviado por Canadá a las refinerías estadunidenses. El precio del barril canadiense estará sujeto a mayores descuentos o a negociaciones para eliminar aranceles, dado que en meses recientes se han aplicado tarifas al crudo canadiense en ciertos periodos.

A comienzos de 2026, se estima que la deuda de Venezuela con China asciende a un rango de 10 mil a 13 mil millones de dólares, según fuentes independientes y declaraciones oficiales recientes. Aunque el monto histórico acumulado desde 2007 —tras la expropiación de empresas estadunidenses — supera los 60 mil millones de dólares, una proporción significativa de dicha deuda fue saldada mediante entregas de petróleo. No obstante, el país se encuentra técnicamente en situación de cese de pagos desde finales de 2017. Aunque ha mantenido el envío de crudo a China con el fin de atender sus obligaciones de deuda, ésta continúa incrementándose.

En caso de que Estados Unidos asuma el control del sector petrolero, la nueva administración venezolana deberá negociar los términos de pago de la deuda con el país asiático. En la actualidad, alrededor de un tercio del petróleo enviado a China se utiliza para cumplir con las obligaciones de deuda, incluidos descuentos de entre 15 y 20 dólares por barril. Estados Unidos permitirá que China reciba la misma cantidad de crudo destinada al pago de la deuda, o bien, Pekín tendrá que aguardar el flujo de efectivo proveniente de regalías o acuerdos establecidos con empresas estadunidenses respecto a la explotación de los campos petroleros. Esta situación plantea una interrogante importante sobre el futuro de dichas transacciones.

En caso de que Venezuela y China lleguen a un acuerdo en el cual se envíe solo el volumen de petróleo crudo pactado para saldar la deuda previamente acordada antes del cambio de administración, China deberá buscar otro proveedor de petróleo crudo a bajo costo. Rusia puede convertirse en esa alternativa, dada su necesidad de colocar barriles de exportación debido a la disminución prevista en sus ventas de gas natural a Europa en 2027. Esta situación permitirá a China acceder a mayores descuentos por parte de Rusia, lo que puede afectar de forma negativa las finanzas públicas rusas.

De acuerdo con el Ministerio de Finanzas de Rusia, se ha confirmado oficialmente que la dependencia presupuestaria de los hidrocarburos disminuirá a 22 o 23 por ciento en este 2026 respecto al total del presupuesto, en comparación con México, cuya participación oscila entre 14 y 16 por ciento. Esta reducción es significativa en relación con el histórico 50 por ciento registrado durante la década de 2010 y 30 por ciento correspondiente a 2024. Se proyecta que los ingresos provenientes del petróleo y el gas alcanzarán 8.9 billones de rublos en 2026 (equivalentes a 110 mil millones de dólares), lo cual representa una cifra estable pero cerca de 20 por ciento inferior a los niveles observados en 2024.

En conclusión, Estados Unidos puede influir en el precio del barril al contar con un miembro de la OPEP como aliado. México enfrentará un nuevo competidor en materia de inversiones en el sector petrolero y en la venta de petróleo crudo. Canadá deberá negociar sus estrategias para la comercialización de su petróleo. China necesitará establecer un nuevo acuerdo respecto a la recuperación de los préstamos otorgados. Rusia probablemente tendrá que ofrecer mayores descuentos en el precio del barril para mantener la estabilidad de sus finanzas públicas.

Este escenario ilustra la nueva dinámica de la geopolítica mundial ante el cambio de régimen en Venezuela.


Google news logo
Síguenos en
Ramses Pech
  • Ramses Pech
  • pech.ramses@outlook.com
  • Ramsés Pech. Experto en la industria de hidrocarburos, energía geotérmica, energía y economía, actualmente se desempeña como Asesor en proyectos de energía y economía tanto para la industria privada como para los Gobiernos, socio del grupo Caraíva y asociados.
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.