Este lunes 25 de mayo el papa León XIV dio a conocer su encíclica “Magnifica humánitas”, sobre la custodia de la persona humana en tiempos de la inteligencia artificial. Pueden encontrarse ya noticias y síntesis de la nueva encíclica. Por ahora la “Magnifica humánitas” es noticia, pero quizá dentro de pocos días ya no lo sea; entonces será su lectura lo que realmente pueda servir a mejorar personal y socialmente. Con todo, es indudablemente útil, incluso para los no creyentes, tener una idea de qué trata y por eso señalo aquí los temas que toca.
La introducción comienza notando que la humanidad se halla ante una elección decisiva: una torre de Babel o una ciudad donde Dios y la humanidad habiten juntos, proteger la dignidad de la persona o ceder a un mundo inhumano e injusto. En la actualidad hay nuevas tendencias especialmente en los avances técnicos. La técnica no es antagónica respecto a la persona, pero hoy abre un horizonte en direcciones que aún no podemos prever. Nos corresponde, pues, asumir los retos de nuestro tiempo.
En el primer capítulo, titulado “Un pensamiento dinámico fiel al evangelio” el pontífice trata de “recorrer, de manera sintética, el camino a través del cual la Doctrina social de la Iglesia ha ido tomando forma en el Magisterio reciente de los Papas y del Concilio Vaticano II, para poner de relieve su carácter dinámico”.
El segundo capítulo se titula “Fundamentos y principios de la doctrina social de la Iglesia”, donde explica el fundamento de la dignidad del ser humano (Dios trino) y luego habla del bien común, el destino universal de los bienes, la subsidiaridad, la solidaridad y la justicia social, así como del desarrollo humano integral. Aquí introduce un apartado de examen para la misma Iglesia.
El tercer capítulo se llama “Técnica y dominio. La grandeza de la persona humana ante las promesas de la IA (Inteligencia artificial)”, donde aporta luces éticas sobre para su desarrollo y uso, tomando en cuenta a corrientes denominadas “transhumanismo” y “posthumanismo”, enfatizando que el ser humano no puede ser tratado “como materia para ser perfeccionada o superada”.
El cuarto capítulo se titula “Custodiar lo humano en la transformación. Verdad, trabajo, libertad”, que toca importantes asuntos sobre la democracia, la educación, el trabajo, la economía...; y el quinto que se llama “La cultura del poder y la civilización del amor”, donde aborda el problema de la guerra y la necesidad de construir la paz en la justicia. Concluye la encíclica con palabras de esperanza.