La Copa del Mundo de Futbol empieza mañana, con el juego inaugural entre México y Sudáfrica en la Ciudad de México. Imposible abstenerse de las conversaciones relacionadas con este evento deportivo; pero los ojos de muchos están atentos a las manifestaciones que realicen los maestros de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), agrupación que lleva semanas dejándose sentir en la CDMX.
En el terreno estrictamente deportivo, la atención está en si la Selección Nacional ganará el partido inaugural, lo que sería la primera vez que pase en casi media docena de apariciones como equipo que abre una justa mundialista.
También los pronósticos respecto al TRI son sobre su desempeño: si pasará al quinto partido o incluso superará lo realizado en 1970 y hace 40 años, cuando fue eliminado por Italia y Alemania jugando como local.
Los aficionados también cruzan opiniones sobre el papel que realizarán selecciones como Argentina, actual campeón; Brasil, Francia y España, equipos siempre favoritos; cuál de ellos será campeón y quién será la figura: Messi, Vinicius, Mbappé o Lamine Yamal. Bueno, pronto se resolverán todas esas curiosidades.
A propósito de contenidos relacionados con el futbol y su torneo mundial a realizarse en América del Norte, un producto audiovisual en redes sociales sobre el estado actual del estadio Neza 86, recinto enclavado en el Estado de México y sede mundialista en el torneo de hace cuatro décadas, llamó mi atención a propósito del deterioro que registra y las anomalías cometidas en su construcción que describe el autor del contenido.
El terreno en el que fue levantado no fue el apto, según el reporte, y una simulación que, según se realizó en los alrededores del estadio para que no “afearan” la fiesta mundialista, es algo de lo señalado por quien hace el reporte.
Hoy en día, cuando ya se cumplió el primer cuarto del siglo XXI, todas las obras se revisan con ojos microscópicos. Ahí están la refinería de Dos Bocas, el tren del sureste mexicano y el nuevo aeropuerto construido en Pachuca, entre otras del sector público en los últimos lustros, que se auditan bajo la lupa ciudadana con una gran precisión.
El tema con las irregularidades del estadio Neza 86 es que quienes ahora las denuncian, entre otros que seguramente ya lo hicieron, en su momento pusieron el reflector en cualquier cosa que distrajera, menos en cómo los gobiernos de los años 80 aplicaban los recursos públicos.
Qué distinto sería México hoy si los medios que tenían el impacto en la percepción pública de entonces hubieran cumplido con su deber de informar al mismo tiempo que con el de entretener a la población.
A 40 años de distancia, en México se pueden realizar más cosas, porque también ahora es muy difícil ocultarlas con los nuevos medios de comunicación. Por lo pronto, a gozar el Mundial 2026 y que la Selección Mexicana haga su mejor papel, comenzando por ganar por primera vez un juego inaugural.