El otro día me subí a un taxi para hacer un recorrido corto como de 2 kilómetros y me sorprendió el precio. Son 40 pesos, me dijo. Le comenté que la distancia era realmente muy corta y que podía irme caminando, pero sólo que llevaba prisa.
-Esa es la tarifa mínima -me dijo-. Nadie le va a cobrar 35 pesos por ningún viaje. Por subirse, son 40 pesos.
No puede ser, pensé. Esa misma distancia en la Ciudad de México, costaría 15 pesos a lo mucho. La diferencia entre una ciudad y otra, es el taxímetro.
Con el taxímetro en el DF, el control sobre el costo de los viajes, es eficaz. No hay forma de que el taxista te cobre de más. Una distancia de 2 kilómetros en el DF no pasa de 15 pesos. Y si conoces la ciudad, el costo del viaje suele ser mucho más barato que en León.
La tarifa aquí está fuera de control. No hay precios por distancias ni nada. Los taxistas cobran lo que quieren y hágale como usted quiera. Son abusivos.
Los dueños de los taxis son los que encarecen el viaje. Ellos le piden una liquidación alta al chofer y el ciudadano es el que termina pagando.
Lo más grave es que en Guanajuato hay ciudades más baratas. Irapuato y Celaya, por ejemplo, sí tienen viajes de 20 pesos, cuando el servicio es el mismo. ¿Cuál es la razón para cobrar más en León?
El coche es el mismo, la concesión es la misma, la gasolina es la misma, la distancia es la misma, el desgaste del vehículo es el mismo. La razón es muy simple. No hay control.
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