• Regístrate
Estás leyendo: Computus de Pascua
Comparte esta noticia

De café

Computus de Pascua

Oscar Riveroll

Publicidad
Publicidad

El calor ya se siente en la ciudad y no hay nada mejor para contrarrestarlo que una buena taza de café, caliente por supuesto. Y mientras disfruto del aromático, me doy cuenta que el mismo calor anuncia que estamos ya en las carnavalescas ápocas que anteceden al inhóspito rito cuaresmal de “preparación, purificación e iluminación pascual”. Es decir, ya mero llega el martes de carnaval, el miércoles de ceniza y cuarenta y tantos días después, la semana santa.

Pero ¿por qué digo cuarenta y tantos días después? Y ¿Por qué la semana santa siempre se celebra, o conmemora, en fechas diferentes? La respuesta no es sencilla pero es muy interesante y trataré de explicarla en este breve espacio.

Resulta que el triduo pascual es un ritual que proviene, cómo muchos otros rituales judeo-cristianos, de antiguas tradiciones paganas, y en este caso se incrustó en la celebración del jubileo por la fertilidad y el inicio de las siembras.

La historia nos muestra la complejidad y el encanto de este acontecimiento, pues antes del año 314 D.C., las comunidades judías y cristianas conmemoraban las pascuas basadas en el calendario lunar; es decir, siempre en el plenilunio contiguo al equinoccio de primavera (previo al ingreso del sol en Aries). Sin embargo, durante los concilios de Arles y Nicea se estableció como obligación, que además de la referencia lunar, las pascuas deberían ser dedicadas a la resurrección del mesías, realizarse en domingo (día del sol invicto) y ante todo, evitar la coincidencia con la Pascua Judía. Por supuesto, con tantos datos, la confusión fue tal que nadie se ponía de acuerdo en una fecha exacta, hasta que el monje matemático Dionisio el Exiguo propuso, en el 524 D.C., utilizar el “cálculo alejandrino” para definir el acontecimiento. Dicho cálculo utiliza las variables (obligaciones conciliares) cómo premisas básicas, además de incluir el concepto de epacta (cuando el número de días solares excede al de días lunares) a la operación. Esta complicada ecuación fue nombrada también como el “computus paschalis”.

El computus paschalis es complejo y a veces ambiguo, pues consiste en desarrollar una ecuación de cinco variables y dos constantes, además a la resultante se le incluye el algoritmo de Butcher adecuado para el calendario gregoriano. En conclusión, y sin meterme en más embrollos numéricos, el domingo de resurrección no puede ser antes del 22 de marzo ni después del 25 de abril y jamás tendrá verificativo en 18 de abril (alta probabilidad del Pésaj o pascua judía). Por lo tanto y ante tanta matemática, afirmo categóricamente, que la semana santa es la conmemoración más científica que existe en el mundo occidental y sin más, se siento a tomar otra taza de café y me pongo a elucubrar cualquier otro asunto de esos que sirven para trolear la historia y los mitos.

Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.