Política

Los fusibles de Morena

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M+.- En medio de la presión que Estados Unidos mantiene sobre México para que entregue o procese a políticos presuntamente vinculados con actividades criminales, en los círculos cercanos a la presidenta Claudia Sheinbaum comienza a tomar forma una hipótesis: recurrir a personajes políticamente amortizados, pero con el peso suficiente para enviar una señal a Washington y sostener el discurso del combate a la corrupción.

La búsqueda apunta a los eslabones más débiles de la cadena morenista. Entre ellos aparece el nombre del senador Adán Augusto López Hernández, hoy completamente alejado del primer círculo del poder. Su perfil encaja en la lógica de quienes buscan despresurizar un escenario en el que las huestes de Donald Trump exigen la caída de un pez gordo. Sobre todo porque un eventual proceso en su contra tendría un impacto limitado sobre las estructuras de la actual administración e incluso sobre las de la anterior.

El caso del tabasqueño resulta particularmente interesante porque políticamente habita una especie de limbo. Sus escándalos públicos y privados lo han convertido en un lastre para Morena. Hacia afuera, sus vínculos con Hernán Bermúdez Requena y con el grupo criminal La Barredora pesan demasiado. Hacia adentro, tampoco le ha ayudado su insistencia en colocar cuadros propios rumbo a las elecciones de 2027.

A ello se suman sus confrontaciones con figuras como Ricardo Monreal, sus diferencias con grupos empresariales de influencia y los crecientes distanciamientos con los hermanos López Beltrán e incluso con la propia presidenta. Por eso, en ciertos sectores del movimiento aseguran que su caída no provocaría costos políticos significativos. Al contrario: serviría para consolidar el liderazgo de Sheinbaum dentro de Morena.

El golpe a la marca del partido parece ya descontado. De hecho, el gobierno ha demostrado disposición para actuar contra cuadros propios, como ocurrió con la llamada Operación Enjambre. Lo importante ahora es que cualquier nuevo proceso, en México o en Estados Unidos, no dañe la imagen presidencial y que la de López Obrador no resulte más erosionada de lo que ya pudo haber sido.

Palabras clave

La tentación de quemar fusibles es enorme. Pero una decisión de ese calibre difícilmente dependerá de una sola persona. Intervendrán muchos actores. Probablemente los mismos que decidieron que, durante el traslado de Bermúdez Requena al centro del país, hubiera escalas tan peculiares como Colombia y Chiapas.

La pregunta es si Adán Augusto será suficiente para saciar el apetito de Washington. Y por cierto… ¿y el Rocha, el Rochita?

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Oscar Cedillo
  • Oscar Cedillo
  • Director General Editorial de Grupo @Milenio. Journalist, Digital, DJ and Biker / Escribe todos los lunes su columna Contraseña
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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