En una de las calles del fraccionamiento Satélite, en el oriente de la fronteriza ciudad de Matamoros, Tamaulipas, la casa donde vivía una niña de 11 años se distingue por lo que le falta. Donde deberían estar las ventanas, hay pedazos de cartón fijados con lo que se pudo encontrar.
El material se mueve con el viento y deja entrar el polvo, el ruido de la calle y la mirada de cualquiera que pase. Dentro, las carencias económicas se leen en cada rincón: paredes sin acabado, muebles escasos y la sensación de un hogar que se sostiene día a día con lo mínimo.
En ese lugar vivía la menor, quien ahora tiene cinco meses de embarazo y permanece internada en el Hospital General de Zona No. 13 del Instituto Mexicano del Seguro Social, donde recibe atención médica especializada debido a que se trata de un embarazo de alto riesgo por su edad.
La Fiscalía General de Justicia del Estado de Tamaulipas mantiene abierta una carpeta de investigación por probable violación.
El caso ha generado indignación en Matamoros y las indagatorias se concentran en el entorno familiar y las personas que tenían acceso a la vivienda.
La menor vivía con su madre y su padrastro. Por necesidad económica, había momentos en que ambos tenían que salir a trabajar y ella quedaba sola o al cuidado de familiares.
La madre declaró que laboraba turnos rotativos en una tienda de conveniencia y que, por esas mismas razones, en ocasiones dejaba a la menor sola o bajo el cuidado de familiares.
De acuerdo con su versión, tres hombres solían entrar a la casa mientras ella y su pareja trabajaban. Entre las personas señaladas para investigación se encuentran un tío de la víctima y un amigo del abuelo, cuya identidad no ha sido dada a conocer.
La madre afirmó que la niña no señala en ningún momento a su padrastro y pidió que las autoridades investiguen sin juicios precipitados para determinar quién sería el responsable de la agresión.
El padrastro niega cualquier responsabilidad
El padrastro acudió a la Fiscalía General de Justicia de Tamaulipas para rendir declaración y posteriormente habló con medios de comunicación.
Se declaró inocente y aseguró que conoce a la niña desde que tenía cinco años, que la ha criado como una hija y que ella lo llama "papá".
Relató que meses atrás la familia comenzó a notar algunos síntomas y que acudieron a consultas médicas, donde, según su versión, no se detectó el embarazo.
Posteriormente, luego de realizarse un ultrasonido que confirmó la gestación, la propia familia presentó la denuncia ante las autoridades.
El hombre también pidió a los representantes de los medios de comunicación que retiraran de redes sociales las fotografías de la menor y de sus familiares que comenzaron a circular después de que el caso se hizo público, mientras reiteraba su negativa de haber tenido cualquier responsabilidad en los hechos.
Familiares hacen señalamientos distintos
Mientras el padrastro niega cualquier responsabilidad, la abuela materna realizó declaraciones públicas en las que lo señaló directamente.
La mujer afirmó haber presenciado presuntos tocamientos hacia su nieta y aseguró que alertó a la madre, quien, según su relato, no le creyó y posteriormente la expulsó de la vivienda.
Una tía de la menor también realizó señalamientos contra el padrastro.
Sin embargo, esas acusaciones forman parte de las versiones que deberán ser investigadas y corroboradas por las autoridades. Hasta el momento, no existe una resolución judicial que determine responsabilidad penal.
Algunos vecinos del fraccionamiento también han señalado extraoficialmente a un familiar cercano, aunque esas versiones tampoco han sido confirmadas oficialmente.
DIF interviene tras una llamada al 911
Héctor Hugo Gutiérrez Treviño, procurador del Sistema para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF) en Matamoros, confirmó que la institución tuvo conocimiento del caso a partir de una denuncia de vecinos y de un llamado al 911.
La Fiscalía abrió una carpeta de investigación por probable violación, mientras el DIF comenzó a evaluar la situación médica, psicológica y familiar de la menor.
El IMSS informó mediante un comunicado que, desde su ingreso, la paciente recibió atención especializada, se activaron los protocolos correspondientes y se dio aviso inmediato a las autoridades.
La investigación busca establecer quién tuvo acceso a la menor, qué ocurrió y si existieron omisiones en su cuidado que permitieran la posible agresión.
Una casa donde viven varias generaciones
La vivienda donde residía la menor no solamente es el domicilio de sus padres.
De acuerdo con la información recabada, en el mismo inmueble viven al menos seis adultos, entre padres, tíos y abuelos, quienes han sido llamados a declarar como parte de las investigaciones para determinar qué ocurrió y quién pudo haber tenido contacto con la niña.
El dato resulta relevante para la investigación debido a que las autoridades buscan reconstruir la dinámica familiar y establecer quiénes tenían acceso a la menor durante los periodos en que su madre y su padrastro se encontraban trabajando.
Mientras tanto, la casa del fraccionamiento Satélite permanece ahí, con cartones en lugar de ventanas, como una imagen de las condiciones de precariedad que rodeaban a la menor.
Pero las carencias económicas, por sí mismas, no explican ni determinan una agresión sexual. La responsabilidad de esclarecer lo ocurrido corresponde ahora a las autoridades ministeriales y judiciales.
Las señales que no permitieron detectar el embarazo
Semanas antes de que se confirmara el embarazo, la niña presentó inflamación abdominal y otros síntomas que llevaron a su familia a buscar atención médica.
De acuerdo con la información proporcionada por sus familiares, acudieron al IMSS de la colonia Lauro Villar y a otras clínicas, donde los malestares fueron atribuidos a problemas estomacales o a un retraso menstrual.
En esas consultas, según la familia, no se detectó el embarazo.
Posteriormente, los cambios físicos fueron más evidentes. Ante la duda, decidieron realizar un ultrasonido que finalmente confirmó la gestación.
Cronología del caso
Miércoles 5 de agosto. La menor ingresó al Hospital General de Zona No. 13 del IMSS con un embarazo avanzado de cinco meses.
Debido a su edad y a la naturaleza del caso, el personal médico activó los protocolos institucionales para la atención de menores víctimas de posibles delitos sexuales y notificó de inmediato a las autoridades competentes, incluida la Unidad Especializada en la Investigación de Delitos Contra Niñas, Niños y Adolescentes.
La madre presentó una denuncia ante la Fiscalía General de Justicia de Tamaulipas.
Ese mismo día se registró un llamado anónimo al 911 que alertó sobre el caso. Personal del DIF acudió al domicilio familiar, pero la menor ya se encontraba hospitalizada.
Jueves 6 de agosto. El IMSS emitió un comunicado en el que confirmó la atención especializada y la notificación a las autoridades.
El procurador del DIF Matamoros, Héctor Hugo Gutiérrez Treviño, confirmó públicamente el caso y la apertura de una carpeta de investigación por probable violación.
También explicó que se evaluaba la posibilidad de separar a la menor de su entorno familiar en caso de que el presunto agresor perteneciera a ese círculo.
Ese mismo día, la madre y el padrastro hablaron con medios de comunicación. El padrastro acudió a declarar ante la Fiscalía.
Mientras tanto, comenzaron a circular versiones de familiares y vecinos que señalaban a distintas personas.
Viernes 7 de agosto. La investigación continuó mientras la menor permanecía hospitalizada bajo supervisión médica y con atención psicológica.
Hasta ese momento no había información oficial sobre personas detenidas o identificadas como probables responsables.
DIF asume la custodia de la menor
Por la tarde del viernes se informó que la Procuraduría de la Defensa del Niño, Niña y Adolescentes del DIF Matamoros tomó bajo su custodia a la menor.
El procurador del DIF Matamoros, Héctor Hugo Gutiérrez, informó que la institución asumió la responsabilidad de proteger a la niña como parte de las acciones implementadas para garantizar su integridad y bienestar.
Explicó que la decisión se tomó después de que la Fiscalía General de Justicia de Tamaulipas evaluara las condiciones que rodean a la menor y estableciera que, por el momento, no era viable que continuara bajo el mismo entorno familiar.
La niña permanece internada en el Hospital General de Zona No. 13 del IMSS. Su estado de salud se reporta estable, aunque el embarazo es considerado de alto riesgo debido a su edad.
Una investigación que apenas comienza
El caso ha puesto de relieve la necesidad de contar con mecanismos rápidos para detectar posibles agresiones contra menores y activar de inmediato medidas de protección.
También plantea preguntas sobre las condiciones de vigilancia y cuidado de una niña que, de acuerdo con los testimonios recabados, permanecía en ocasiones sola o al cuidado de otras personas mientras sus familiares trabajaban.
Sin embargo, las autoridades han enfatizado que los señalamientos realizados por familiares y vecinos deberán ser corroborados dentro de la investigación penal.
La Fiscalía deberá determinar quién fue responsable de la probable violación, si hubo más personas involucradas y si existieron omisiones que hayan permitido que la menor permaneciera en una situación de riesgo.
Por ahora, la niña permanece bajo protección institucional y atención médica, mientras las autoridades intentan reconstruir lo ocurrido y determinar responsabilidades en un caso que involucra a una menor de apenas 11 años.
JETL