En este departamento del antiguo palacio episcopal estuvo hospedado el libertador de México don Agustín de Iturbide que entró a Puebla, al frente del Ejército Trigarante, el 2 de agosto de 1820, haciéndola independiente, antes que a ninguna otra capital de provincia en la Nueva España. Centenario de la Independencia. 2 de agosto de 1921.
El anterior escrito está en una placa sobre el portón de la actual Avenida 7 Oriente número 2 (anteriormente 1) de la antigua Ciudad de los Ángeles, bajo un escudo mexicano con símbolos mexicas, como la macana prehispánica.
El día 5 del mismo mes, desde ese ex palacio, Iturbide, antes de sus delirios de convertirse en emperador, ratificó el Plan de Iguala (independencia, unión y religión). Había llegado al frente del Ejército Trigarante, vigilante de las garantías del antedicho plan con una bandera tricolor: verde, blanco y rojo, colores conservados casi 205 años sin alteraciones, independientemente de quiénes detentaron el poder en este lapso.
Sí ha cambiado en nuestra bandera mexicana su escudo: H. A. Tezozomoc en su Crónica mexicana del siglo XVI, cita el festejo de la “toma de posesión” del Huey Tlatoani Moctezuma: a un lado del jacal de los músicos, estaban las “armas mexicanas”: peña, tunal grande encima, y sobre éste un águila; falta la serpiente. Lo anterior indica que, desde el siglo XV, se reconocía en los anteriores los emblemas de mexihtli (nosotros los mexicanos).
Morelos retoma esos símbolos para su bandera, aunque en colores blanco y azul; la Junta Provisional Gubernativa del 2 de noviembre de 1821, adopta el lábaro tricolor, con el tunal, la serpiente y el águila, ésta con una corona imperial.
El breve “primer imperio” mantiene las características del escudo y los colores, aunque horizontales, en su bandera.
En este 2026 se cumplirán 205 años de una bandera no alterada en sus colores y cuyo escudo remite al “atltlachinolli”, el oxímoron “agua quemada” literalmente, grito de guerra mexica, representación de la vida, su destrucción y renacer constante.