Proseguimos con la síntesis del ensayo Brújula Electoral que escribí como requisito para postularme al INE. Toca ahora abordar el segundo punto cardinal de la carta de navegación electoral de nuestro país: la calidad de la representación.
Dahl señala dos ejes en los que se mueven las democracias: la universalidad del sufragio y el debate público. Ambos nos remiten a las dos caras de una misma moneda que son el sufragio activo y el sufragio pasivo: el primero refiere a la capacidad de elegir representantes, mientras que el segundo lleva a la libertad con la que dichos representantes parlamentan entre sí y al diálogo que establecen con la ciudadanía. Mansbridge habla de las dos funciones de la democracia representativa: deliberación que “busca un entendimiento acerca de cuáles son las políticas que son benéficas para la ciudadanía como un todo, cuáles políticas son buenas para los electores de los representantes, y cuándo hay un conflicto entre diversos grupos que forman parte de la ciudadanía y los electores (…) la función agregativa “busca producir alguna forma de legitimación de las decisiones en el contexto de conflicto entre intereses fundamentales”. Así, cuando hablamos de representación no solo nos referimos a la que surge de un proceso democrático, sino a la que hace posible dicho proceso democrático por la vía del debate público en términos de Dahl, o de la función deliberativa, en términos de Mansbridge. La forma que tome esta representación estará en íntima relación con las dos vertientes que asume el debate público, a saber: la comunicación entre la ciudadanía y sus representantes, y la de los representantes entre ellos.
La razón del debate público es la construcción de una agenda para las políticas públicas, pero difícilmente la representación plena de un grupo es posible a través de individuos que no forman parte de él. Ni siquiera su presencia simbólica en órganos permite blindarla. Las vivencias de la realidad de quienes conforman esa comunidad les dota de una sensibilidad para identificar sus necesidades y establecer una agenda.