Política

Volver a clases

Al cumplirse prácticamente casi un año sin actividades escolares presenciales, la vuelta a los planteles se convierte, a querer o no, en una prioridad difícil de seguir eludiendo. Hay que entender que la situación sanitaria está lejos de ser superada, pero, a la vez, urge tomar en cuenta una serie de factores que están incidiendo en la educación, especialmente en los niños, y que ahora parece no tendrá un regreso a su normalidad por el resto del año. Claro, a menos que verdaderamente autoridades, universidades, centros escolares, colegios, maestros, padres de familia y desde luego el sector salud, se pongan de acuerdo para ir adoptando programas que lleven al reencuentro de las actividades que, como se quiera ver, es imposible mantener indefinidamente en la incertidumbre.

Por principio, hay que ver que la postura del gobierno federal es un poco contradictoria. Apenas asoma una intención de reanudar algunas actividades en escuelas, el subsecretario López Gatell (quien recién contrajo el virus), tan escéptico que fue tanto tiempo al impacto de la pandemia, ahora cierra totalmente el paso a la reapertura que han mostrado algunas pocas escuelas del país por ingeniárselas para que poco a poco el regreso a las aulas se haga de una manera realmente segura. Quizá el funcionario tampoco ha echado un vistazo a lo que está sucediendo en otros países. En Estados Unidos el presidente Biden tiene en su plan de los primeros cien días la meta de reabrir escuelas, incluso sin el requisito previo de la vacunación, mientras que el “zar” antiepidemias de allá, Antonio Fauci, afirma que “es menos probable que el niño se infecte en las escuelas que en su entorno social o familiar”.

En Europa la política no es diferente. De hecho, varias naciones de ese continente, varias d ellas afectadas hoy más que en la primera ola de contagios, han subrayado su política que las escuelas deben ser lo último que hay que cerrar y lo primero por abrir cuando se contraen las restricciones. Incluso la directora del Fondo Nacional para la Infancia, UNICEF, Henriette Fore, señaló que “en caso de confinamiento, las escuelas deben ser de los primeros centros en reabrir cuando las autoridades comiencen a suprimir las restricciones. Las clases de recuperación deben tener prioridad con el fin de garantizar que los niños que no hayan podido estudiar a distancia no se queden rezagados. Si los niños tienen que afrontar otro año sin escuela, los efectos seguirán haciendo estragos en las próximas generaciones”.

Esto contrasta mucho con la posición de organismos aquí como el SNTE, que ya se mostró totalmente opuesto a la vuelta a las actividades “hasta que el semáforo epidemiológico esté en verde”. Aunque el gobernador Enrique Alfaro expuso que el plan de contingencia se prolongará sin clases presenciales al menos hasta agosto, y que en otros planos se muestra contrastante con la apertura de bares y antros, por ejemplo, se ha mostrado sin embargo un tanto más flexible a las sugerencias y planteamientos que le han hecho los colegios particulares, entre otros. Y es que ciertamente sí hay posibilidades reales de hacer “algo más”, mucho más que simplemente sentarse a esperar que las cosas se den por sí solas. Todo es cosa de que se hagan los planes correspondientes para garantizar con prioridad las medidas preventivas, limitar, definitivamente, la participación de maestros y personal vulnerable, así como mantener una estrategia con los padres de familia, para que de manera voluntaria, libre y organizada se eche a andar un programa paulatino, en ambientes lo más abiertos posibles y con alternancia de días o de horarios, para que grupos pequeños vayan retomando clases en presencia. Insisto en el país tenemos un clima privilegiado que estamos desaprovechando, tomar clases al aire libre en grupos reducidos es una gran opción.

La educación a distancia, los programas “on line”, etcétera, han mostrado bondades y deberían ser planteados hasta como permanentes, para coadyuvar ahora y siempre a la educación, pero es innegable que no son el remedio para sustituir la educación presencial. En resumidas cuentas, volver a clases sí es posible ¿Si existe una comunidad donde se puedan organizar para tener una metodología con horarios adecuados y flexibles, que cuente con todos los protocolos posibles, que mantenga un ambiente controlado? Es precisamente el de la comunidad universitaria y las escuelas. Lo muestran otras experiencias nacionales y sobre todo en el extranjero, donde también se ha demostrado que los niños realmente contagian poco y los centros escolares no son los focos de contagio que se ha creído. Nada mejor que nos pongamos a trabajar, pero ya, en todo ello.


miguel.zarateh@hotmail.com

Twitter: @MiguelZarateH

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Miguel Zárate Hernández
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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