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Domingo , 21.04.2019 / 23:47 Hoy

Columna de Miguel Bazdresch Parada

Pobre reforma educativa pobre

Miguel Bazdresch Parada

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Manifestaciones y protestas contra la reforma educativa ponen en evidencia el clientelismo del gobierno con los grupos en protesta, incluso excesiva y hasta con actos ilegales, los cuales quedan impunes. Complacencia a pesar de acuerdos explícitos y votados por los representantes populares en las diferentes fases del trabajo legislativo. Se demuestra la tolerancia a la intolerancia, quizá “magisterial”, en realidad sólo sectaria. Nadie puede estar en desacuerdo con el respeto del gobierno al derecho a la protesta y libre manifestación. Es legal. Al mismo tiempo es notable cómo un texto de reforma, consensado en las diferentes etapas del trabajo legislativo sea causa de la indignación de un sector minoritario de maestros.

Independiente de los motivos de la reforma y la protesta, con los cuales se puede estar de acuerdo o no, el texto propuesto y aun el acordado, mejor sin duda, es de menor calado que el vigente. Los mexicanos en general, los niños, niñas, jóvenes y trabajadores merecen un marco constitucional con el cual se tenga la base doctrinal y jurídica que modernice, actualice y oriente hacia el futuro la educación nacional.

No es suficiente proponerse una educación para “aprender a trabajar” o para “aprender a aprender”. Son propósitos valiosos. Han sido propuestos décadas atrás. Tampoco es suficiente educar para un mundo del trabajo “tecnológico” pues es renunciar a un mundo del trabajo humanizado, el cual buena falta hace. Enriquecer la reforma implica reconocer el derecho a aprender de todos los mexicanos; la obligación del Estado, garante del derecho a la educación, de ofrecer condiciones para la inclusión en la escuela de todos los niños sin condición alguna; y de ofrecer una formación profesional universitaria al personal educador.

La Constitución debe asegurar la autonomía de la escuela para establecer los mejores métodos y procesos de aprendizaje, y los mejores procesos de gestión educativa para lograr los fines y objetivos educativos nacionales. Así, se respetarán y aprovecharán las condiciones culturales y tradicionales de los diversos contextos del país. El artículo 123 ha de reformarse para incluir el servicio profesional educativo e incluir ahí el derecho a la formación permanente, a tener plazas de tiempo completo y a disfrutar del año sabático cada 6 años de labores. Soñar no cuesta. Sólo ilustra.

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