Muy importante para el país mexicano conocer y reconocer la situación económica del país, vistas las mediciones de las actividades económicas de los diferentes sectores: Agricultura, Industria y servicios. Las instituciones dedicadas a la medición de la actividad económica del país son muchas, a saber: gubernamentales, universitarias, empresariales, independientes y extranjeras. En esta nota nos ocuparemos de las cifras del INEGI, institución pública bien conocida y también de los datos detectados y trabajado por otras organizaciones independientes, por ejemplo de la organización “México ¿cómo vamos?” la cual produce estudios del desempeño de las medidas y acciones económicas gubernamentales.
Una medición global de los resultados de la economía proporcionada por el INEGI asegura que la “economía mexicana repuntó en el segundo trimestre de 2026 con un crecimiento trimestral del 1.5% y un 2.1% anual, superando las expectativas.” No obstante, los analistas independientes proyectan un avance moderado de alrededor del 1.2% para el cierre de 2026 y cerca de 1.7% a 1.8% para el año próximo. Parece poca la diferencia, sin embargo, es significativa.
Por otra parte, la Encuesta sobre las Expectativas de los Especialistas en Economía del Sector Privado en una medición recabada del 19 al 27 de julio 2026, mostró un crecimiento para el país de 1.20 por ciento, desde un 1.10 por ciento que se observó durante dos ediciones previas este mismo año.
Cabe recordar que la previsión en enero era de 1.30 por ciento, desde el 1.15 por ciento del cierre del año pasado. En febrero, el optimismo permeó entre los analistas consultados, ya que contemplaron que podría escalar hasta 1.50 por ciento; sin embargo, en los meses siguientes se vieron cifras bajas hasta el séptimo mes del año.
“La probabilidad de que en alguno de los próximos trimestres se observe una reducción respecto del trimestre previo en el nivel del PIB real ajustado por estacionalidad, aumentó para todos los trimestres sobre los que se consultó, excepto para el segundo trimestre de 2026”, precisó la encuesta. Menos producto interno bruto significa menos dinero disponible para satisfacer los niveles de vida y de productividad necesarios para mantener una economía sana.
El PIB tuvo una contracción trimestral de (-0.6%) en el primer trimestre de 2026, y la actividad económica se recuperó impulsada por factores estacionales, el consumo asociado a eventos globales como el Mundial de Futbol y el dinamismo de los servicios asociados a esos eventos, por ciertos no repetibles en los meses siguientes.
Al mismo tiempo y por las mismas razones (o suposiciones) la inflación, según expectativas de los especialistas consultados por el Banco de México, la ubican en general alrededor del 4.0% al cierre del año 2026, acercándose de forma gradual al objetivo del banco central. Se refuerza lo anterior con el tipo de cambio del peso mexicano que muestra estabilidad frente al dólar, cotizando por arriba de lo esperado: estimado entre 17.80–17.90 pesos por dólar.
México ¿cómo vamos?, con datos al primer trimestre de 2026, registro que solo dos entidades estatales llegaron a la meta de crecer al 4.5% anual: Hidalgo, con 8.2%, y Tamaulipas, con 5.3%. En contraste, 12 entidades presentaron una disminución anual. Campeche, Coahuila y Morelos mostraron el peor desempeño en términos anuales, con contracciones de (-5.3%), (-4.5%) y (-3.1%) respectivamente.
Las cifras, no obstante ser positivas en algunos rubros, suscitan cautela entre el sector privado, cuyo consenso es un crecimiento del producto interno bruto (PIB) en 2017 de 1.8% supuesto un ritmo moderado y todavía por debajo del potencial histórico del país. Además, organismos como el Banco Mundial y sus analistas señalan que la incertidumbre en políticas comerciales, la revisión del T-MEC y los retos en seguridad pública y Estado de derecho, frenarán una mayor aceleración de la inversión privada. Por otra parte, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público espera en 2017, con optimismo, un crecimiento superior a la de los mercados, apostando al fortalecimiento de la inversión pública en infraestructura.
Semanas atrás el gobierno federal lanzo la iniciativa llamada Plan México. Entre otras metas el Plan propone que la economía de nuestro país esté en el grupo “top 10” del mundo. Hoy está en la posición 15, cayó desde la 13. La meta es crecer a un mayor ritmo. El efecto del Mundial de Futbol dejó ver la importancia de mejorar sustancialmente la seguridad pública y desarrollar la tecnología para una mayor disponibilidad de energía. Además, en algunas regiones se requiere una mejor gestión del suministro de agua potable, lo cual es necesario e indispensables para atraer inversiones de alto valor agregado, al mismo tiempo de ampliar la capacidad productiva, lo cual implica una nueva política laboral, y así generar crecimiento continuado. Sin embargo son requisitos no considerados explícitamente por los planes gubernamentales.
Las miradas dejan ver un ambiente económico de bajo perfil, crecimiento moderado (esto es lento) y metas por debajo de las declaradas. Al mismo tiempo crece por decisión gubernamental los apoyos en remesas a la población de la tercera edad, a los jóvenes interesados en inscribirse y mantenerse en la educación pública. También no crece el gasto en salud pública; se mantiene en espera de conseguir algunas metas establecidas para mejorar la operación de las instituciones públicas de salud. Sin embargo, no poco temor existe entre miembros del sector privado por la precariedad y lentitud de los apoyos del gobierno al aparato público dedicado a la salud.
Así la economía de nuestro país. En resumen “el horno no está para bollos” diría un panadero. Y el economista optimista diría “aún tenemos hornos”.