Política

Podemos contar otra historia

Durante años, la conversación internacional sobre México ha estado dominada por noticias relacionadas con la violencia, la inseguridad, el narcotráfico y la impunidad y no se trata de simple percepción construida en el vacío es claro que los homicidios, las desapariciones y los territorios disputados por grupos criminales forman parte de una realidad que millones de mexicanos enfrentan todos los días y que ningún evento deportivo puede borrar.

Sin embargo, tampoco sería correcto reducir a un país de más de 130 millones de habitantes a una sola narrativa y eso queda más que evidente con el arranque de la Copa Mundial de Futbol 2026 que ofreció al mundo una imagen muy distinta. Durante algunas horas, los reflectores globales dejaron de enfocarse en las cifras de violencia para observar un estadio lleno y centros de concentración de aficionados disfrutando el evento. También vimos una organización capaz de recibir a miles de visitantes, una ceremonia que mostró parte de la riqueza cultural mexicana y una afición que convirtió el inicio del torneo en una celebración colectiva. México apareció ante el mundo como anfitrión, como punto de encuentro, no como zona de conflicto presentando un escenario de una fiesta deportiva global y eso tiene un valor que muchas veces se subestima.

La reputación internacional de un país no se construye exclusivamente a partir de indicadores económicos o de seguridad pues también se forma mediante símbolos, experiencias, cultura, turismo y capacidad organizativa. Los grandes eventos deportivos funcionan como escaparates donde las naciones muestran quiénes son y quiénes aspiran a ser y las aspiraciones de México siguen siendo elevadas. Por supuesto, sería ingenuo pensar que una inauguración exitosa modifica por sí sola los problemas estructurales del país. Mientras el mundo observaba el Mundial, en distintas regiones continuaban ocurriendo hechos violentos pero de forma muy disminuida casi nula según cifras oficiales; reconocer esa realidad no obliga a negar la otra. México es simultáneamente el país que lucha contra la violencia y el país capaz de organizar uno de los eventos más importantes del planeta; es la nación que enfrenta enormes desafíos institucionales. Quizá la lección más importante del arranque mundialista sea esa: México no está condenado a ser visto únicamente a través de la lente de la violencia pues los problemas existen.


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Miguel Ángel Puértolas
  • Miguel Ángel Puértolas
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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