¿Y si sí?, se pregunta el cartujo. ¿Y si sí el gobierno de la Ciudad de México realmente asume su responsabilidad y garantiza la seguridad de quienes acudan este domingo a los festivales futboleros para ver el partido entre las selecciones de México e Inglaterra? Las pantallas, ha prometido Clara Brugada, se multiplicarán sobre Paseo de la Reforma para conjurar los tumultos, ojalá también haya pensado cómo controlar el excesivo furor de los aficionados, ya sea en la victoria —Dios lo quiera— o en la derrota, tan propicia para el encono.
Después de la tragedia del pasado martes, cuando cuatro personas murieron víctimas de la impetuosa turba en las inmediaciones del Ángel de la Independencia, Brugada ofreció una conferencia para disertar sobre el fatal suceso; en ella, pretendiendo escurrir el bulto, hizo gala de sus dotes de oradora graduada con honores en la célebre Universidad Nacional del Cantinfleo. Su gobierno —dijo— desplegó por todos los medios información para evitar la llegada de más gente a la celebración en el Ángel, sin aludir a su rotundo fracaso.
Con paciencia franciscana, Rafael Cardona cita y comenta (entre paréntesis) algunas de las palabras de la jefa de Gobierno ese día: “Efectivamente […], tenemos en esta... para el próximo domingo, que difundir con mayor fuerza el protocolo (a todo le llaman protocolo) que se implemente y dentro de esas medidas, pues tiene que ver con garantizar (sic) a la población que puede festejar en donde se encuentren y tener otros lugares para lo mismo (¿alguien podría entender este galimatías?)”.
Hecha la mocha, continuó: “Después del partido, justamente es cuando viene el riesgo, porque durante la exposición del partido, todo el mundo está concentrado viendo el partido (premio Nobel de la obviedad. Cuando llueve se abre el paraguas, cuando no; no)”.
Y así como habla, gobierna; lo saben aun sus defensores de oficio. Por eso, para sortear nuevas desgracias en nuestra ajolotizada ciudad, para mañana ha diseñado una estrategia para evitar el luto en los hogares de quienes sólo quieren divertirse. A ver si ahora sí funciona.
Queridos cinco lectores, El Santo Oficio los colma de bendiciones. El Señor esté con ustedes. Amén..