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Lo que en verdad importa

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M+.- Todo niño prefiere una dona a una zanahoria. Por fortuna para su salud, su alimentación no depende exclusivamente de él. Mal que bien, desde el principio de los tiempos los padres han intentado, a su buen entender, nutrir lo mejor posible a las siguientes generaciones. Sin embargo, para efectos emocionales, neurológicos e incluso físicos, hoy nuestros hijos y nietos se alimentan esencialmente de donas debido a los algoritmos con los que funcionan los dispositivos y las redes sociales, dentro de las cuales transcurre buena parte de su día. Infantes y adolescentes pasan más de cinco horas en promedio frente a la pantalla de sus móviles cautivados por contenidos diseñados para generar adicción.

Sólo percibimos la punta del iceberg respecto a un fenómeno al que los seres humanos nos enfrentamos por vez primera: una modificación sustancial de la manera en que las nuevas generaciones se relacionan con el mundo y consigo mismas. Hay trastornos neurológicos, emocionales y de crecimiento que están en marcha entre nuestros hijos y nietos, a los que no estamos poniendo la atención debida, entretenidos como estamos con el ruido que los adultos hacemos en el trajín de cada día.

Hace dos semanas dediqué este espacio a dar cuenta de una iniciativa singular que ha puesto en marcha Claudia Sheinbaum al respecto. Y digo singular no sólo por la importancia del tema,

sino por la manera inusual de abordar un problema o tomar una decisión. Con aciertos o desaciertos hasta ahora los gobiernos de la 4T han introducido cambios trascendentes a partir de su propia agenda, de sus convicciones y pareceres, por más que en algunas ocasiones los hayan revestido como “consultas populares”. En esta ocasión la Presidenta optó por otra vía.

Por quinta semana consecutiva, Claudia Sheinbaum dedicó el lunes de la mañanera a examinar este fenómeno de la mano de expertos nacionales e internacionales, con el propósito de explorar qué puede hacer al respecto la comunidad en su conjunto. En esta ocasión invitó al doctor Ravi Iyer, exdirectivo de Meta (empresa propietaria de Facebook, Instagram y WhatsApp, entre otras), un psicólogo de formación que durante varios años trabajó en el diseño de algoritmos en redes sociales y hoy se dedica a prevenirnos de sus impactos, particularmente en niños y adolescentes. 

No se trata de demonizar a estas empresas, afirma el doctor Iyer, sino más bien conocer mejor el impacto de los algoritmos, entender su diseño y comenzar a redefinirlos para atenuar el daño e, incluso, generar efectos positivos. Además de su acertada alegoría de las donas, recordó la manera en que la industria automotriz terminó aceptando el uso de cinturones de seguridad, pese a su resistencia inicial por el costo adicional que suponía. Hoy en día a nadie se le ocurriría comprar (o vender) un auto sin ellos. Fue el resultado de una intervención de las autoridades a partir de un consenso entre la comunidad, y eso que, en estricto sentido, se trata de un espacio que individuos y familias adquieren para un uso particular. Mucha mayor razón existiría para intentar matizar los criterios con que se alimentan los contenidos en los que transcurre la vida de nuestros hijos, particularmente cuando hay evidencias categóricas de que se trata del tema de salud pública más decisivo hoy en día.

No son solamente los riesgos que representa el bullying cibernético, la exposición a la violencia y la pornografía o el riesgo de contactos no deseados. Eso existe, pero el problema va mucho más allá. La calidad del sueño se ha deteriorado, las horas dedicadas a la pantalla han reducido el uso de la palabra y en general del lenguaje, la capacidad de atención se ha desplomado, la tolerancia a la frustración desaparece frente al scroll infinito y la exposición interminable de imágenes placenteras o morbosas. No sólo importa la manera en que transcurren esas cinco horas diarias (y al tratarse de un promedio, significa que la mitad supera esa cifra), sino lo que no sucede durante ese tiempo: la actividad física, la interrelación personal y familiar, el uso del lenguaje, la complejidad de la vida misma que nos prepara para afrontar el mundo.

Al margen de la opinión que a cada cual nos merezca el gobierno de Claudia Sheinbaum, me parece que hay en esto algo que no debería dejarnos indiferentes. No se trata de convertir esta iniciativa en un argumento para lucir méritos del gobierno de la 4T. De hecho, la manera en que se está abordando contrasta con la forma vertical en que otros cambios fundamentales para la comunidad fueron instrumentados (la reforma judicial, por ejemplo). La exclusión de los vapeadores y cigarros electrónicos decretada por el gobierno de López Obrador, por más que se tratase de un tema de salud pública, habría necesitado una mayor discusión y la formación de consensos antes de convertirse en una prohibición.

La intención de Sheinbaum, en este caso, ha sido reunir evidencias nacionales e internacionales sobre lo que está pasando respecto al contenido de las plataformas y su impacto en niños y jóvenes y difundirlas a la opinión pública. Cada lunes se ha abordado un ángulo distinto con expertos acreditados y parecería que la propia Presidenta y las autoridades están asumiendo e internalizando lo encontrado al mismo tiempo que el auditorio. Se pretende seguir avanzando y, en algún momento, convertirlo en material para ser difundido a maestros, alumnos y padres de familia.

No se pretende, al parecer, establecer prohibiciones dictadas verticalmente. Dispositivos digitales, redes sociales e inteligencia artificial llegaron para quedarse. El propósito es conocer a fondo lo que está sucediendo, crear acuerdos al respecto y, en algún momento, definir lo que parecería más urgente: establecer criterios de consumo responsables y como sociedad, en su conjunto, sentarse a dialogar con argumentos razonables con el puñado de plataformas que hoy definen unilateralmente al mundo. México podría ser pionero, o al menos un protagonista, en una conversación que ya se está tardando.

Luis M. Morales
Luis M. Morales

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Jorge Zepeda Patterson
  • Jorge Zepeda Patterson
  • Escritor y Periodista, Columnista en Milenio Diario todos los martes y jueves con "Pensándolo bien" / Autor de Amos de Mexico, Los Corruptores, Milena, Muerte Contrarreloj
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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