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LCDLFM4: de casa a resort

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Le voy a decir algo que no le va a gustar a Televisa pero que es la pura verdad: “La Casa de los Famosos México” murió.

Por favor, no me malinterprete. La temporada 4 que estamos viendo es un éxito, está al aire, rompe el 24/7 de VIX. Pero ya no es una casa. Es otra cosa. Es un resort.

Y qué bueno, porque “La casa…” de 2023, la que consagró a Wendy Guevara, ya no servía. Aquella casa de dos cuartitos miserables, el infierno y el cielo, peleándose por una cubeta de agua caliente, era televisión de pandemia. Hoy es prehistoria.

Rosa María Noguerón, la productora de este concepto, lo entendió mejor que nadie y tomó la decisión más radical en la historia de este formato: lo dinamitó.

¿Que eran dos habitaciones? Ahora son tres destinos: Tulum, Ibiza y Malibú. ¿Que era decoración de cartonera? Ahora es maximalismo tropical, maderas talladas, neón de palmeras, azulejos de hotel boutique.

¿Es ridículo? Sí. ¿Es necesario? También.

Porque el enemigo de esta temporada ya no es el rating nocturno de Las Estrellas. El enemigo es el scroll. ¡Nuestros dedos que no le paran de mover al celular!

Perdón pero el público ya no está esperando la gala de Galilea Montijo. Está viendo el “Live” de Fede Vigevani, el chisme de Ese Pérez y el vlog de Brianda Deyanara.

Y para que toda esa gente regrese a la televisión abierta de toda la vida, usted le tiene que ofrecer algo que no tenga el celular: espectáculo total.

De ahí el casting que tiene a todo el mundo sacadísimo de onda. Ver a Cynthia Klitbo y Ernesto Laguardia, dos de nuestros mejores talentos actorales, sentados con Yanet García y Memo Schutz, es una cosa rarísima.

Es perverso pero es genial. Es la única manera de obligar a tres generaciones a hablar de lo mismo:

Mi anciana madre no va a ver nunca un live de TikTok, pero va a defender a Cynthia Klitbo con uñas y dientes.

Mi hijo, que no sabe quién es Ernesto Laguardia, pero va a votar por el chavo que vio en el chat de VIX.

Y yo, que jamás le voy a decir lo que estoy haciendo pero que estoy haciendo con una sonrisa diabólica en los labios.

Televisa por fin entendió que no se trata de elegir un público. Se trata de secuestrarlos a todos. Como la televisión abierta de los años 80, pero entendida hoy como la suma de todas las pantallas habidas y por haber.

A propósito de los años 80, en aquellos tiempos, por increíble que parezca ahora, lo que más nos llenaba de orgullo a todas y a todos en este país era que nuestras telenovelas se veían en toda América Latina.

¡Pues qué cree! ¡Con “La casa de los famosos México” temporada 4 por fin logramos regresar a esa proyección!

Por eso abrieron la votación a toda Latinoamérica. Diez votos con VIX Premium, el chat continental, la mentada Cabina de las Tentaciones que es una copia descarada pero efectiva de los confesionarios de los “realities” gringos de última generación.

Esto ya no es sólo México. Es un experimento LATAM pero con visa mexicana.

¡Para que luego vengan y me digan que “La casa de los famosos México” no es una telenovela de hoy!

El problema, y aquí viene mi mayor temor, es que se nota a leguas que las cabezas de esto le tienen tanto miedo a que se repita el fenómeno Adrián Marcelo que no se necesita tener doctorado en comunicación para detectar que toda la parte editorial está controladísima.

Todo está tan cuidado, tan planchado, tan con permiso de mamá, que corremos el riesgo de que se vuelva “light”.

Que sea tan bonita, tan resort, tan Tulum con yoga de nominación, que se nos olvide que lo que queremos ver es sangre, tripas y veneno. ¿Sí entiende lo que le trato de decir?

Si quiero ver a un señor reservado, educado y buena onda, pongo las repeticiones de “Papá soltero”, no mi circo romano de 2026: “La casa de los famosos México”.

Si no hay polémica, no hay “reality”. Si todos son buenos compañeros, esto se convierte en un anuncio de agencia de viajes. Y el público se va a ir. Se va a ir a donde sí haya chisme, caos y estridencia.

Estamos frente al momento más importante de la televisión comercial mexicana en diez años. Si esta casa-resort funciona, Televisa demostrará que puede sobrevivir al “streaming”.

Si fracasa por tibia, imagínese la desgracia. Sería como repetir ese aburridísimo espíritu orientador, aspiracional y moralista que acabó con nuestras telenovelas, pero aplicándolo a los “reality shows”.

Ojo: ya no estamos ni siquiera en los tiempos de Aldo De Nigris. Esto cambió, volvió a cambiar y antes de que lleguemos a la final, en octubre, volverá a cambiar.

Ya no se trata de quién va a ganar. Se trata de comprobar si la televisión tradicional sigue viva o nos vamos todas y todos, de plano, al mundo digital. ¿O usted qué opina?


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Álvaro Cueva
  • Álvaro Cueva
  • alvaromilenio5@gmail.com
  • Es el crítico de televisión más respetado de México. Habita en el multiverso de la comunicación donde escribe, conduce, entrevista, da clases y conferencias desde 1987. publica de lunes a viernes su columna El pozo de los deseos reprimidos.
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