Si algo no muere en los mexicanos es la esperanza. Tal vez hoy el panorama es más desolador con la incontable cantidad de muertos y hechos violentos que hoy tenemos en el país. Ni hablar de las cifras aquí pues pienso que ponerle un número a un muerto más dentro de la estadística es deshumanizarlo.
La prueba de que tenemos esperanza en un país mejor, radica en los millones de hombres y mujeres, más o menos unos 50, que todos los días buscamos una oportunidad para producir, para no solo llevar el sustento a casa sino también para tener una vida mejor. Nada detiene la voluntad y el trabajo que quienes estamos en el lado de la ley pretendemos llevar a cabo para alcanzar nuestros sueños.
Oportunidades hay, creo que somos los arquitectos de nuestro propio destino y por fortuna la mayoría de los mexicanos no nos hemos detenido pese a las escenas más atroces a las que nos hemos enfrentado, hoy nuestro país se encuentra en un baño de sangre que parece no detenerse, parece que la hemorragia no tiene fin, pero pese a ello todavía hay esperanza.
Veo en la mayoría de los mexicanos una sed de justicia, pero también una sed de hacer de este país uno grande, hemos pasado por crisis económicas, malos gobiernos, corrupción incalculable, enfermedades como aquella que amenazó incluso la estabilidad económica como fue la gripe aviar A H1N1, y tal vez la peor de todas las epidemias como es la de la violencia y la inseguridad… pese a todo aquí seguimos con la cara al frente y superado los retos.
En muchas ocasiones he escuchado que los buenos somos más, en efecto pero creo también que nos hace falta organizarnos, no hay delincuencia organizada que resista a la sociedad organizada, gobierno y ciudadanos de la mano en un frente común para evitar que un puñado de malos mexicanos nos robe nuestra tranquilidad.
Vienen transformaciones políticas importantes, hay un cambio de partido en el gobierno y pese a que muchos de los perfiles de quienes llegan no son del todo bien vistos, aún tengo la esperanza de que la mayoría representada en los ciudadanos sea la que de origen al cambio y no esperar solo un cambio con la simple salida de un partido en el poder.
Esperanza de la mano con trabajo y con pasión debe ser el principal motor del país, uno en el que siempre veamos por el bien del otro, como si fuera el bien propio, esto nos ayudará a fortalecer los lazos de unidad que requerimos, pues desafortunadamente un México desunido solo nos llevará al fracaso.
Y pienso, si en las condiciones que hemos vivido hemos llegado tan lejos, qué pasaría si rompiéramos paradigmas, y dejáramos atrás las viejas prácticas para empezar a ser los operadores de un futuro mejor.
La esperanza muere al último, y México estará aquí por siempre.
miguel.puertolas@milenio.com