Cultura

Que la vergüenza cambie de bando

La historia es conocida: hacia 2020, en la provincia francesa, un hombre es atrapado en un supermercado por grabar a mujeres bajo sus faldas con el celular. Es la segunda vez que ocurre, mas la primera sólo recibió una multa. En esta ocasión los policías le confiscan el celular y una computadora; y es llamado a presentarse, días más tarde, a la comisaría. Va ahí con su esposa. La mujer se entera, entonces, que lo sucedido en el supermercado es una falta menor comparada con lo que se halló en sus archivos digitales, en una carpeta que se llamaba “Abusos”: ella había sido filmada incontables veces, al parecer dormida, siendo violada por el marido y otros sujetos.

El golpe emocional que esta revelación le ocasiona a la mujer es profundo. Hace un recuento de los últimos años, en que ha tenido algunos padecimientos extraños, como problemas de sueño y memoria, que ella atribuía a la vejez o a algún daño cerebral (fue incluso a revisiones médicas) y el esposo minimizaba. Él la drogaba, la vestía con lencería sofisticada e invitaba a conocidos a que abusaran de ella. Esto pasó cientos de veces. En el proceso lograron ubicar a unos cincuenta hombres, más el marido, de nombre de Dominique, pero seguro no son todos.

La nota pudo tener su vida útil en los medios amarillistas, en los que no se revelaban las identidades, y la mujer habría quedado en el olvido en su condición de víctima. Lo increíble es la transformación, la vuelta de tuerca de la historia, al decidir ella, Gisèle Pelicot, hacer público el juicio, y conseguir que fueran exhibidos y condenados los 51 abusadores, bajo una premisa de los años setenta retomada por ella: “Que la vergüenza cambie de bando”.

Que la vergüenza cambie de bando
Que la vergüenza cambie de bando

El libro, lanzado mundialmente, posee varias virtudes. Una es la portada, en la que se muestra de frente, digna, a esta mujer asombrosa. Otra es la hechura del volumen, realizado con la colaboración de una periodista de camino largo, Judith Perrignon, quien obtiene una narración pulcra y directa de lo ocurrido, y hace que esta memoria de algo turbio se lea como si fuera una novela. No es un título amarillista. Alguien diría, por estos lares, que el personaje más interesante de la historia sería el marido, autodeclarado monstruo, quien posiblemente también violó a una de sus hijas e incluso puede estar involucrado en un asesinato. Mas no es así. Lo ejemplar es cómo de este suceso que destruyó a una familia pudo ser procesado por Gisèle y convertido en un mensaje poderoso, en favor de que las mujeres que sufren estos abusos acudan a la justicia y denuncien a sus atacantes, incluso cuando ellos se oculten en el ámbito familar. La víctima se convirtió en heroína. Ella fue, este 2026, una de las figuras destacadas, en París, en la marcha del 8 de marzo.

Cuenta su historia porque no quiere desprenderse de ella. Dice que no existiría sin sus recuerdos. Salva lo bueno de lo malo. Logra además que todo ese ruido en el que se vio inmersa se transforme en un “himno a la vida”, según el título de su libro al español. Sale airosa de algo que pudo hundirla, y en eso recuerda a dos grandes escritoas, la mexicana Esther Seligson y la colombiana Piedad Bonet, que padecieron algo grave, el suicidio de sus hijos, y lo pudieron procesar, y salvarse ellas de la debacle, mediante la escritura.

En cuanto a Gisèle Pelicot primero fue valiente su decisión de que el juicio fuera público; y lo es ahora al contar claramente eso que se asoma al abismo, y que no la oscureció, como sus agresores esperaban que pasara, sino al contrario: la hizo brillar. Como se ve en la foto de portada.

Una enseñanza secundaria tiene que ver con el medio editorial, ahora dominado por influencers, en donde circula mucho libro generado por autores ocultos (los “negros” que deambulan como fantasmas en los grandes consorcios), para que quienes destaquen sean los que poseen fama, y se muestren dóciles, astutos a la hora de caminar por alfombras rojas. La colaboración expuesta, reconocida, con una periodista de renombre da también luz a este nuevo título.



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Mary Carmen Ambriz
  • Mary Carmen Ambriz
  • mcambriz@hotmail.com
  • Ensayista, crítica literaria y docente. Fue editora de la sección Cultura en la revista Cambio.
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