Política

Punto de no retorno

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Se han cruzado demasiadas líneas en estos meses de Palestina e Israel. La costumbre ha hecho creer que es un nuevo ciclo, quizá muy largo, sin notar que estamos en una etapa

desconocida.

Lejos de abandonar la dinámica con la que el dolor ante las barbaridades se responde aplaudiendo el salvajismo de las simpatías personales, continuamos sumergidos en una competencia de tragedias.

Sigue siendo necesario insistir en que la mitad de los más de 30 mil muertos son menores de edad. La enfermiza lógica de partido deportivo no se detiene a pensar sobre la niña que grita el nombre de sus padres mientras camina fuera de su casa bombardeada; tampoco en los enterrados bajo los escombros; en los niños secuestrados el 7 de octubre, torturados y vejados; en los que vieron morir a su familia. En los bañados en sangre antes de ser amputados.

No hay pausa para tratar de entender qué sucede en Rafah con los niños evitando dormir por estar seguros de que si cierran los ojos no despertarán, o de que en Tel Aviv les caerá un cohete durante la noche. ¿Hay algún interés en lidiar con esa consecuencia?

Los fondos aprobados por Europa o Canadá para la UNRWA llegan tarde, después del estrangulamiento por la suspensión y las acusaciones de colaboración de miembros de la agencia con Hamás. Han ganado hasta ahora los narcisismos políticos, la vanidad estridente de quien pretende aprovechar la guerra. En Israel, perdió la sobriedad política que pudo fortalecer a su sociedad en los peores momentos. Esta semana, en Gaza, niños murieron de hambre y de sed en un hospital. ¿Existe mayor advertencia de la urgencia por detener el delirio y cambiar una estrategia a todas luces imposible?

Hay un bien entendido, probablemente lo menos secreto en la región. Un conflicto territorial o político, incluso si participan los ajenos de costumbre, guarda una mínima dosis de mala y temporal solución. Muchas veces eso es suficiente. En cambio, si a cualquier conflicto se le llega a vestir de religioso pavimentaremos el cruce de los fundamentalismos dispuestos a aniquilarse.

Por varias generaciones la sensatez no había sido tan escasa. Hizbulá y Netanyahu dan señas diarias de corresponder su disposición mutua a escalar.


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Maruan Soto Antaki
  • Maruan Soto Antaki
  • Escritor mexicano. Autor de novelas y ensayos. Ha vivido en Nicaragua, España, Libia, Siria y México. Colabora con distintos medios mexicanos e internacionales donde trata temas relacionados con Medio Oriente, cultura, política, filosofía y religión.
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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