Política

Pudor y política

Escuchar audio
00:00 / 00:00
audio-waveform
volumen-full volumen-medium volumen-low volumen-mute
Escuchar audio
00:00 / 00:00

Tal vez hayamos perdido el sentido de época. Quizá estemos convencidos de que la nuestra es la única que vale, con sus aspiraciones y extraña estima tan alta. Parece que vivimos un tiempo que consideramos se construye a través de sus eventos, y no vemos que esos eventos son producto del entorno de nuestra época. La mayor parte de las discusiones políticas recientes en México y en otros países se remite a hechos y no a sus atmósferas. En el mundo, cada elección de los últimos años se ha alimentado de un ambiente previo sobre el que hemos puesto poca atención.

Nos hemos sumergido en la época de la falta de pudor político.

¿Cuántas discusiones estériles nos habríamos ahorrado si los políticos que emitieron declaraciones frívolas, banales, o inverosímiles, hubieran tenido un poco de pudor?, ¿qué tanto hemos perdido con ellas? Como si tuviéramos tiempo.

Hasta hace no tanto, ciertas voces no habrían encontrado la comodidad actual para emitir en público algunos juicios privados. El auge de la extrema derecha en buena parte del planeta, ya no se enfrenta a la resistencia social que imponía la vergüenza. Hoy, la política es producto de la ausencia de contenedores sociales que limitaban la aceptación pública a la xenofobia, el nativismo, la mentira en la defensa de la subjetividad política o la relativización de verdades. Cada una de éstas han sido permanentes en la historia, pero pocas veces como ahora se pueden espetar sin pudor. Pese a sus diferencias, todas se desenvuelven con agilidad gracias a la pérdida de conciencia sobre los límites que creímos tolerar.

El pudor político es una apuesta al futuro, la política impúdica satisface el momento.

Como le ocurrió a la moral con su secuestro a manos de lo religioso, al pudor se le devaluó hasta reducir la palabra en el ocultamiento del pudor sacro. El menos interesante.

Sin preocuparme por la discusión numérica que cada 10 años rellena al ocio, culturalmente terminamos e iniciamos una década.

Pudor no es únicamente un aspecto moral. Se confunde con la vergüenza, aunque la incluye. El pudor es la incomodidad ante el rompimiento de los límites de la dignidad. Se mezcla con la decencia, a partir de lo que se considera válido en un territorio y temporalidad particulares. Un entorno. Conviene revisarlo.

El pudor social contemporáneo parte del proyecto civilizatorio que apostó por la política como ruta de convivencia entre los distintos. El dominio de las pasiones que implica la política obliga al pudor; mientras, la afortunada liberación de la política —con ella atraemos al espacio público nuestros problemas en aras de resolverlos— exige límites para seguir siendo un espacio de negociación vinculado al respeto. Pudor, respeto y dignidad son conceptos que vamos disociando de la política.

Políticamente, el pudor implica respeto a los otros, a los simpatizantes, opositores e indiferentes. La política sin pudor es barbarie, es la ausencia de los límites donde se debe tomar consciencia de lo que está mal. Se trata de la vergüenza anticipada como protección de las consecuencias. Es decir, el pudor político es un acto de responsabilidad.

La falta de pudor en el poder se llama cinismo. Nuestra nueva década. 


@_Maruan


Google news logo
Síguenos en
Maruan Soto Antaki
  • Maruan Soto Antaki
  • Escritor mexicano. Autor de novelas y ensayos. Ha vivido en Nicaragua, España, Libia, Siria y México. Colabora con distintos medios mexicanos e internacionales donde trata temas relacionados con Medio Oriente, cultura, política, filosofía y religión.
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.