Al confundir la defensa de principios con la defensa de pasiones, éstos se diluyen para acercarse al fundamentalismo. Si en su convivencia política las sociedades defienden pasiones contra la evidencia y por encima de un piso mínimo de razón, se adentran en los terrenos del negacionismo.
Toda postura política corre el riesgo de caer en ese punto: principios decantados en la crítica al poder se sustituyen por la protección del poder. Los caminos de la negación siempre relativizarán la contradicción o fracaso de una esperanza y una imagen.
Cuando las acciones ajenas a los principios se relativizan tomándolas como casos aislados y propios a la imposibilidad aséptica de la política, se hace de la negación un sistema.
En México se ha construido un sistema para negar la gravedad en la declaración del secretario de Marina al señalar al Poder Judicial como su enemigo, como se ha negado la gravedad de entregarle al Ejército cada vez más elementos de la vida civil. Regalo de peso político ajeno cualquier democracia. Habitamos la negación con la renuncia a la gravedad en la falta de medicinas oncológicas para niños. Ante la dificultad de negar los muertos de la enfermedad, se ha negado la gratuidad de su muerte.
El negacionismo pavimenta la desfachatez de quien preside el Tribunal Electoral y su búsqueda por un fallo adelantado a la deliberación de sus ministros, misma ruta para seguir negando lo excesivo en la intromisión del Ejecutivo hacia la Suprema Corte. Redentores del sistema niegan los muertos a manos de las fuerzas armadas durante este gobierno, a pesar de los disparos de la Guardia Nacional en Nuevo Laredo, los del Ejército también en Tamaulipas o en Chiapas. Niegan la falta de gobierno de esta administración en territorios cooptados por el crimen organizado; adoptamos el sistema en la indiferencia al eludir la tragedia, eran migrantes las víctimas en Tapachula y Arriaga.
Aquí se niega lo contaminante del carbón y el combustóleo. Se minimiza la gravedad de no plantear un esquema educativo para subsanar el tiempo de mayor precariedad. La simplificación de la realidad se usa como excusa del rezago.
Ninguna sociedad resiste cuando la negación se convierte en ideología.
@_Maruan