M+.- Los funerales de Jameneí fueron la combinación de una teatralidad casi soviética y despliegue de mensajes de fuerza y unidad entre un porcentaje menor que recuerda, aun con 80 por ciento de opositores, en un país de 90 millones, el margen del 15 al 20 por ciento a favor del régimen, sin importar sus razones para aprobarlo, son suficientes personas para no ignorarlas y llenar un encuadre que invisibiliza sus inmensos detractores.
En el entorno construido por el acuerdo de Islamabad, eran previsibles los ataques de Teherán a buques en el estrecho de Ormuz; corolario de las procesiones para evitarles la sensación de incompletas.
La respuesta de Washington, junto a las declaraciones de Trump dando por terminado el cese al fuego y la pausa en las sanciones contra Irán, no se deben disociar de sus previos e incontables anuncios al fin de la guerra. La suma de hipérboles encontradas dibuja la primera línea de este espíritu de convivencia entre ambos países, en medio de la frágil solución que otorga el mismo memorándum de entendimiento, con sus claudicaciones y ambigüedades que no son las mismas de una realidad donde todo se centra en la disputa por el control de un paso de aguas internacionales. Hasta ahora.
Los ataques, hoy, avisan ser el preludio de un statu quo hecho de amenazas e intercambios medidos y constantes.
Transformar los ataques en elemento de las negociaciones cargó un riesgo. Una vez alcanzado el prospecto de acuerdo, Irán no iba a esperar algo distinto en etapas siguientes. Aquellas posibles ventajas esbozadas en los puntos de partida. Tampoco tendría razón para no incorporar, nuevamente y hacia el futuro, ataques sobre el estrecho y los países del golfo.
Permanecen las condiciones tangentes al conflicto. A meses de las elecciones en Estados Unidos, es poco atractivo aumentar la confrontación directa por su vinculación a los costos de la vida y en Irán, a la catástrofe económica provocada por el régimen se le suman los efectos de estos meses con una probable contracción de 10 por ciento que aumente dramáticamente los índices de desempleo.
Si a pesar de la retórica, para ninguno es favorable que la escalada rebase los límites actuales, para los dos se reduce lo que pueden controlar.