Mi solidaridad con Azucena Uresti.
Solidaridad que no es pública no es tal.
En cualquier parte del mundo, los apologistas de malos gobiernos llaman tropiezos excusables a las peores manifestaciones de sus favores o afinidades. Gertz y su defensa presidencial, como Scherer nadando en el pantano, son recurrencias en un conjunto indisociable del proyecto político al que se deben.
Si Gertz no se encontrara en una posición que pone en riesgo a cualquier ciudadano sería un síntoma, entre los más perniciosos, de la fórmula habitual. Gertz representa la exacerbación de la estructura despótica que mezcla en el poder, las amenazas, los insultos y las complicidades. Cada elemento del discurso presidencial es replicado por el fiscal para envolverse en el victimismo que gusta a ciertos hombres de poder. Esos que no pueden ser víctimas de nadie, más allá de las intrigas que fomentan en sus justificaciones autoritarias.
De quién podrían ser víctimas el fiscal o el presidente, fuera de las gracias en sus ideas de complot, en la deslegitimación de cualquier preocupación u oficio ajenos a sus simpatías.
Entrados al juego del miserablismo acusan de golpismo a periodistas, a mujeres, a quien convenga. Es un juego de múltiples acepciones. El poderoso se atavía de desdichado a pesar de su condición —víctima de quienes le descalifican para eliminar lo que entiende como autoridad moral—; pobre de sí, capaz de actos canallas que aniquilan dignidades. Y exhibe su calidad en conversaciones telefónicas. Sabe se le perdonará desde Palacio. A su inquilino los apologistas le cantan que no está solo.
Cuando a cada expresión de la anormalidad, incluyendo la bestialidad de la violencia en un estadio, se adjudica responsabilidad en la abstracción del neoliberalismo, de los conservadores, vemos ejemplos de impunidad habilitada por la lealtad como única condición política. La barbarie admitida por la tribu.
Ni la justicia ni la verdad son asuntos de mayorías cuando la voz mandante es la única capaz de designarlas. Buenas y malas demandas o derechos, clasificados sólo por la pertenencia. Siempre a expensas de las reglas y de la ley. En la incapacidad de cumplirlas, se manipulan hasta modificar la verdad.
Maruan Soto Antaki
@_Maruan