La semana anterior reflexionábamos sobre la necesidad de visibilizar el problema de la trata infantil. Si bien instituciones gubernamentales y organismos de la sociedad civil realizan acciones para prevenirla, es necesario también realizar acciones en nuestras comunidades y familias para evitar que niños y niñas sean blanco de redes que se dedican a estos delitos.
Un menor sentado al lado de un adulto, en la sala de espera de alguna concurrida central camionera, una niña en un restaurante de comida rápida consumiendo sus alimentos apresuradamente mientras un hombre mayor acaricia su pelo repetidamente, o aquel menor en su habitación o incluso en la sala de su casa respondiendo mensajes a un desconocido oculto detrás de un perfil falso a través de redes sociales son potenciales banderas rojas que no hay que pasar por alto.
Así responde el activista, productor y actor Eduardo Verástegui, al preguntarle en el marco de su gira contra la trata, qué actos concretos pueden realizar padres de familia y toda aquella persona preocupada en este tema.
Es muy fácil permanecer pasivos ante este fenómeno, reflexiona. “Se puede voltear hacia otro lado o quedarse cruzado de brazos. Por eso tenemos que saber, para estar bien informados, alertas y bien despiertos, para cuidar a nuestros hijos y que esto (la trata) ya no suceda más”.
Refirió que desde 2020 se ha incrementado el número de menores migrantes viajando sin acompañamiento de algún familiar en México, con el objetivo de llegar a los Estados Unidos. Estimó que 7 de cada 10 mujeres menores de 18 años que salen de Centroamérica y viajan sin algún familiar, en estas caravanas, serán atacadas sexualmente antes de llegar a la frontera norte.
Por ello, dijo que concientiza a través de la película Sonido de Libertad, busca llamar a la reflexión, “que se hagan la pregunta: ¿qué puedo hacer? El primer paso es tomar conciencia y denunciar todo lo que veamos sospechoso, sin miedo, como si fuera tu propio hijo, y así salvar vidas”.