M+.- Dos reprobables intervenciones extranjeras:
1. Con ventaja de dos días, la presidenta Claudia Sheinbaum le ganó a Donald Trump la indebida intromisión de ambos en las elecciones presidenciales de Colombia, al solidarizarse con el mandatario Gustavo Petro en su rechazo a los resultados de la primera vuelta el 31 de mayo y respaldar al candidato izquierdista Iván Cepeda:
“Tiene que privar siempre la voluntad del pueblo en cualquier elección y es importante lo que está diciendo el presidente Petro de que no fue un conteo limpio. Entonces es importante escucharlo, analizarlo y respetar siempre la voluntad popular. Nosotros, como siempre, vamos a mantenernos escuchando y obviamente, pues hay una afinidad a las propuestas y lo que representa el partido del presidente Petro y a Iván Cepeda. Hay que tener respeto por la decisión del pueblo colombiano, pero es importante que llegue hasta lo último en esta denuncia que se está haciendo de un posible fraude”, comentó este lunes en su mañanera.
El martes en su red social y en claro sentido contrario, Trump respaldó al aspirante de derecha, Abelardo de la Espriella:
“… Por sus grandes logros en la vida y por el apoyo que me ha dado, personalmente tengo el honor de conceder a Abelardo mi completo y total respaldo”, escribió, y lo describió como un líder “inteligente, fuerte y decidido” que lucha por su país y que, de ganar la segunda vuelta, impulsará “el crecimiento económico, la creación de empleo, el comercio, la lucha contra el crimen y el narcotráfico, así como el restablecimiento de la ley y el orden…”.
Las abiertas injerencias de Sheinbaum y Trump se produjeron mientras la autoridad electoral colombiana (Registraduría Nacional) ratificaba que 99.94 por ciento de los resultados del conteo preliminar escrutado colocó a De la Espriella como el más votado, seguido por Cepeda.
2. El caso de Sheinbaum sorprende más, porque interpreta como “injerencistas” las acusaciones del gobierno de Estados Unidos contra Los Diez de Sinaloa por narcotráfico, pero quiere instruir al embajador Ronald Johnson en cómo debe hacer su trabajo.
Conciliador y con elemental sentido común, el diplomático escribió:
“La lucha contra los carteles debería unirnos, no dividirnos (...). Cada momento dedicado a convertir este desafío compartido de seguridad en una disputa política es una oportunidad perdida para fortalecer nuestra asociación y proteger a las personas a las que servimos”.
La mandataria le reprendió:
“Es importante que los embajadores se queden en el tema de la coordinación y la colaboración. Deben ser respetuosos de los asuntos políticos internos de los países (…). Es importante que el embajador se quede en el tema bilateral y respete los asuntos internos de nuestro país, porque los asuntos de México corresponden a los mexicanos”.
Ajá.
Ha de creer que la de Johnson fue una opinión personal, olvidando que a través de él habla el Departamento de Estado, o sea, el gobierno del otro injerencista…