Esta semana cerramos la serie sobre la glándula Pineal. En las dos entregas anteriores revisamos desde sus funciones fisiológicas hasta su relación con la iluminación espiritual, pero hoy examinaremos por qué se le considera el cuartel general de la creatividad humana.
Conectada con el famoso Tercer Ojo, la Pineal abre la puerta hacia los “sentidos internos”, conectándonos primero con “el ser inconsciente, y gradualmente con el “Ser Superior”, accediendo a los planos de la creación que se encuentran detrás de la realidad física y de las programaciones cerebrales inconscientes, que nos dan la capacidad de ver más allá de lo evidente.
Resulta que a nivel cerebral existe un proceso denominado interacción hemisférica. Recordemos que el hemisferio izquierdo funciona más a través de la razón, la lógica, el intelecto, y el hemisferio derecho, en cambio, lo hace más orientado a lo emocional e intuitivo. El lado derecho es el femenino y el lado izquierdo es el masculino.
Así que cuando se produce la activación de la glándula Pineal, el voltaje en el cerebro aumenta lo que promueve esta interacción hemisférica. De acuerdo al portal trendtic.cl, esto se traduce “en una mejora de la memoria, concentración y atención; se nos ocurren nuevas ideas y nuevas inspiraciones”.
Pero, además, otro de los grandes beneficios de activarla “tiene que ver con el control y la dirección de nuestra atención y con desarrollar un mayor foco frente a los propósitos u objetivos que queremos lograr”.
En la práctica de yoga las posturas invertidas y las de equilibrio son las que mejor funcionan para activar la glándula Pineal y, con ella, la comunicación hemisférica, y hoy te proponemos la tercera posición de la serie de los Guerreros, Virabhadrasana III para este propósito.
Para armar la postura inicia de pie en Tadasana, la Montaña, inhala y lleva las manos hacia arriba, siente la planta del pie derecho. Al exhalar lleva todo el peso hacia la pierna derecha y levanta la pierna izquierda hacia atrás, flexionando el cuerpo con las manos estiradas hacia delante, con lo que estarás activando el hemisferio izquierdo del cerebro. Estira todo el cuerpo dibujando una línea recta desde la punta de los dedos a la planta del pie levantado. Mantén la postura al menos 30 segundos y repite apoyando ahora la pierna izquierda, con lo que estarás activando el hemisferio derecho.