Rayados terminaron el año los neoleoneses al quedar campeones en la liga del fútbol mexicano derrotando a los afamados y no siempre bien reputados socios Águila; mientras que en 2021, elegirán gobernador, alcaldes, diputados locales y también federales.
Nuevo León es uno de los pocos estados donde al día de hoy Morena es competitivo pero no lleva tan amplia ventaja sobre los demás partidos como en casi todo el resto del país.
Aunque parezca inaudito y gracias a una muy mala campaña panista, encabezada por el sempiterno candidato perdedor Felipe Cantú, el PRI ganó y retuvo el año pasado la capital, Monterrey, con el no muy carismático Adrián de la Garza, pese a haber sido literalmente borrado del mapa en todo México, con otra desatinada, poco original y precaria campaña, la de Meade. “Son unos genios”, decía, plagiando un spot canadiense, con mucho, menos chafa que el suyo.
Y pese al mal sabor de boca que dejó la aventura independiente de El Bronco, por aquellos rumbos también ganó en 2018 un candidato independiente, el actual alcalde de San Pedro, Miguel Treviño, de sangre panista, aunque con un perfil más de avanzada, el cual le permitió derrotar a la rubia Rebeca Clouthier, hija del Maquío, misma que contendió por el PAN mientras su hermana Tatiana, la autodenominada “Tía Tatis”, coordinaba la campaña de “You-Know-Who”, a nivel nacional. Ésta última, ahora senadora por Morena, es la que aventaja en las encuestas a sus compañeros de partido y en algunos careos a sus posibles contrincantes externos, aunque hasta ahora, no ha dicho “esta boca es mía” pero tampoco “de esta agua no he de beber”.
Lo cierto es que en ese estado, la contienda va a estar muy reñida, primero al interior de cada partido y, posteriormente, en la elección constitucional.
El Partido Movimiento Ciudadano logró colar un senador aprovechando el desproporcional acuerdo que les ofreció Ricardo Anaya en aras de beneficiar su fallida candidatura, a través de una también fracasada y nefasta alianza que sólo sirvió para regalar posiciones a los del partido naranja y para ser humillados por el jalisciense y actual gobernador de su estado, Enrique Alfaro, quien les gritoneó a los militantes panistas: “bajen sus banderas”, en pleno mitin donde se congregaban para apoyarlo, ante la complacencia de un timorato Ricardo Anaya, que no hizo más que tragar saliva y condescender con el tiranuelo en ciernes.
Lo bueno, y para fortuna de muchos, es que Movimiento Ciudadano sólo había pintado en Jalisco y, por más que se esfuerce, difícilmente prende en otros estados, pues necesitaría de un Emilio, un Herbert y un Lalo que le regalen la franquicia, le traspasen la militancia y lo financien, además de hacerle el trabajo sucio y ese tipo de cosas sólo suceden una vez y en un solo lugar cada 100 años.
De esta manera, lo más seguro es que la contienda en Nuevo León se dé entre el PAN y Morena, aunque el PRI tampoco está muerto.
El independiente Treviño, según me confesó hace meses, no está interesado, por ahora, en ser gobernador, sino en repetir como alcalde del municipio más fifí de este país.
Veremos y contaremos.
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