En la colaboración anterior para Milenio, sostuve que para Trump las acciones en Venezuela representaron el objetivo de recuperar el liderazgo hemisférico más que una acción en contra del narcotráfico y de un líder dictador. Lo que está en juego no es solo Maduro sino otros países de América Latina a los que les envía un mensaje de poderío para que estratégicamente se alineen con Estados Unidos.
Desde finales del siglo XX EU ha visto disminuido su liderazgo geopolítico en la región de América Latina, por lo que recurre a la extracción de Maduro para demostrar que aún en declive de liderazgo, que Estados Unidos sigue siendo el país que impone orden en la región.
La estrategia de Trump hacia Venezuela no es solo una cruzada contra el narcotráfico o apropiarse del petróleo de ese país, el objetivo toral es frenar la expansión de potencias competidoras como China y Rusia, quienes a través de las transacciones comerciales que sostienen con países de la región han vulnerado el liderazgo de los norteamericanos.
Immanuel Maurice Wallerstein fue un sociólogo y científico social estadounidense que llegó a ser el principal teórico del análisis del sistema-mundo; sostenía que, ante la caída del Muro de Berlín, Estados Unidos había entrado en una fase de declive hegemónico, argumentando que las potencias reaccionan con mayor agresividad cuando su liderazgo entra en esa fase, al sentirse rebasado por otras potencias de países remotos que desafían su hegemonía comercial y política en la región.
Henry Kissinger ya advertía esta pérdida de liderazgo estadounidense como un riesgo, lo que hoy se manifiesta como una realidad, por ello el interés de Trump por tener alineados a los presidentes de estos países. Kissinger veía a esta región como zona estratégica para EU, argumentaba que el peligro no era el tamaño de esas naciones, sino que sus fronteras constituyen un riesgo para controlar la región, al dar paso a potencias extranjeras.
Desde ese tiempo Kissinger apuntaba a una estrategia de contención, de diplomacia, de apoyo y asesoramiento para que esos países construyeran élites políticas y administrativas eficaces para gobernar, ahora, Trump actúa con presión y uso de fuerza reactiva, enviando señales para restaurar su autoridad, sin la cual dejaría de ser un referente a nivel mundial y potencias como China y Rusia aprovecharían ese vacío de poder.