Ante su salida de la UIF, Pablo Gómez recibió un premio de consolación al ponerlo al frente de la elaboración del proyecto de la Reforma Electoral, a lo que se destinó una suma importante de recursos y de tiempo para llevar a cabo la realización de los foros, cuyos resultados terminaron evidenciando la improvisación y falta de consenso en dichos eventos.
Esto motivó a que la Presidenta Sheinbaum saliera al paso y marcar distancia, al sugerir que el grupo liderado por Pablo Gómez tendría que reunirse con especialistas en materia electoral con el propósito de revisar el contenido y replantear las propuestas, lo que vino a evidenciar que los famosos foros fueron en su gran mayoría reuniones de amigos ideológicamente afines a Morena.
En ese mismo escenario de presiones y reacomodos de posiciones políticas por los grupos de poder, tiene lugar la renuncia del coordinador de los Senadores Adán Augusto, quien no resistió la presión de la oposición y el fuego amigo al interior de su partido político, y como corolario, los señalamientos de dos de los diarios más influyentes en el país del norte, por sus presuntos vínculos con organizaciones de narcotraficantes.
Lo anterior, más que un hecho aislado, analistas políticos lo interpretan como parte de una estrategia operada desde palacio nacional, al iniciar la Presidenta un reacomodo interno a fin de lograr los equilibrios que le permitan mayor margen de maniobra en gobernar, lo que motivó alejar al Senador de las negociaciones en la Reforma, enviando una señal política clara de la intención de Sheinbaum al ir cerrando el círculo con quienes comparte su proyecto político.
En los corrillos de la Cámara de Diputados ha permeado la posible salida de Ricardo Monreal de la coordinación parlamentaria, al admitir que tiene lista su renuncia.
Bajo esa misma dinámica en lograr un reacomodo interno, primero el acotar a Pablo Gómez, restándole facultades al corregirle el rumbo de la Reforma, la salida de Adán Augusto, y la posible salida de Monreal, se trata hechos que no son aislados, sino parte de la estrategia operada por leales a Sheinbaum, a fin de romper el círculo de compromisos contraídos con dos de sus competidores a la candidatura presidencial, mismos que protagonizaron durante ese proceso eventos de fricción interna.
Con este reacomodo político salen ganando los dos aliados a Morena: el Verde Ecologista, partido que ha sido catalogado de oportunista y sin embargo, en el actual escenario se vuelve indispensable; y el Partido del Trabajo, que ha mostrado disciplina ideológica, no disputando el liderazgo presidencial.
Finalmente el análisis es claro: mientras en Morena continúan las tensiones y las pugnas internas, poniendo en riesgo la gobernabilidad legislativa, los aliados emergen como piezas claves para impulsar desde el Congreso la agenda de las reformas estructurales.