Asilar en México a Evo Morales, ex presidente de Bolivia, ha causado reacciones a favor y en contra en los distintos sectores sociales del país, porque ven en el otrora hombre fuerte sudamericano, a un incondicional del presidente López Obrador que podría ser la punta de lanza para que el Jefe del Ejecutivo federal ponga en práctica acciones que irían en detrimento de los mexicanos.
Lo que más sorprende del ahora refugiado en nuestra nación, son los homenajes y reconocimientos de héroe que le ha impuesto el régimen lopezobradorista, los cuales sin rubor nos hacen reflexionar a profundidad acerca del papel que juega México como nación, en donde los asilados son casi siempre tratados como redentores, o bien, como arietes en una inequitativa lucha social que enfrenta la nación en su conjunto.
Y es que Morales no se caracterizó, en los 14 años que estuvo al frente del régimen boliviano, como un hombre de equilibrios. Incluso, tuvo fuertes discrepancias con la gente que lo llevó al poder.
Por ello sorprenden la serie de pronunciamientos que escuchamos en los ámbitos de la sociedad, -dignos de análisis y reflexión- porque quizá debemos entender que en este momento no existen condiciones propicias en nuestro país como para echar las campanas a vuelo por la llegada del dictador boliviano.
Si Evo Morales hubiese llegado a nuestro país en los tiempos de Ernesto Zedillo o de Felipe Calderón -a quien alucina AMLO por su condición de ex presidente porque le ganó la elección del 2006- no hubiera sido recibido como hoy, con bombo y platillo.
De ahí que la llegada y reconocimiento a Evo Morales de parte de los millones de seguidores de AMLO haya despertado revuelo, se debe a que se consideró como un personaje derrocado por un régimen que no estuvo de acuerdo para perpetuarlo en el poder.
Los grandes desencuentros sociales que se han registrado desde la llegada de Andrés Manuel López Obrador al Ejecutivo federal, se han convertido en verdaderas muestras de encono y diferencias irreconciliables entre los que lo alaban y los que condenan su actuación diaria.
Hay que reconocer también que muchos connacionales no comparten la idea del socialismo o la izquierda radical pragmática que ha promulgado el propio López Obrador como insignia de su régimen.
Parte de esa incomodidad se debe, de igual forma, al odio que fomentó a los representantes de los medios de comunicación el líder moral de Morena, ya que cada vez que exponía a sus simpatizantes la forma en que trataba cualquier tema, a los periodistas que osaron criticarlo los llamo fifís.
Muchos mexicanos se preguntan qué será de López Obrador a partir de qué Evo fue recibido casi como héroe, no obstante que su lucha fue vilipendiada y rechazada por la gente que lo llevó al poder.
Y es que a partir de que el boliviano entre en acción y en lucha a favor de López Obrador, sin duda los detractores del Presidente de México se escudriñarán en absurdos en una lucha fraticida que dejará diezmados a todos por igual.
Si no, al tiempo...