Cultura

Luz para unos, sombra para otros

Hay una frase que escuché hace tiempo y que con los años ha cobrado cada vez más sentido: una misma persona puede ser luz en la historia de alguien y oscuridad en la historia de otro. Todo depende de quién la cuente.

Pensemos por un momento en una vela encendida. Para quien camina perdido en la noche, esa pequeña llama representa guía, esperanza y compañía. Pero para quien intenta ocultarse en la oscuridad, esa misma luz puede resultar incómoda, molesta o incluso amenazante. La vela no cambia; lo que cambia es la mirada de quien la observa. Algo parecido ocurre con las personas.

A lo largo de la vida construimos relaciones, amistades, afectos, desacuerdos y despedidas. En cada una de esas historias dejamos una impresión distinta. Habrá quienes nos recuerden por una palabra de aliento en un momento difícil, por una mano tendida cuando parecía que nadie estaba dispuesto a ayudar. También existirán quienes nos recuerden desde la incomodidad de un límite que establecimos, una verdad que dijimos o una decisión que tomamos para protegernos.

La realidad es que no somos el personaje principal en la historia de los demás; somos apenas una versión interpretada desde sus experiencias, emociones y expectativas. Cada persona nos observa a través de un filtro distinto. Por eso resulta imposible controlar completamente cómo seremos percibidos.

El psicólogo suizo Carl Jung afirmaba que todo ser humano proyecta aspectos de sí mismo sobre los demás. En otras palabras, muchas veces no vemos a las personas tal como son, sino como nuestras experiencias nos permiten verlas. Esto explica por qué alguien puede considerarnos extraordinarios mientras otra persona nos describe de forma completamente diferente. Ninguna percepción es absoluta; ambas están influenciadas por la historia personal de quien observa.

Por eso creo que una de las mayores libertades que podemos alcanzar consiste en dejar de vivir preocupados por la imagen que cada persona construye de nosotros. No porque la opinión ajena no importe, sino porque dedicar la vida a corregir versiones de nosotros mismos es una tarea imposible. Cada quien sabe perfectamente con quién fue luz. Cada quien sabe también de quién tuvo que defenderse.

Y aquí conviene aclarar algo importante: defenderse no es un acto negativo. Durante mucho tiempo se ha confundido el establecimiento de límites con agresividad. Sin embargo, proteger la propia dignidad, expresar desacuerdo o alejarse de aquello que nos lastima no constituye un ataque. En la mayoría de los casos es una respuesta.

Las actitudes humanas casi siempre tienen un contexto detrás. Nadie reacciona en el vacío. Existen palabras que hieren, acciones que desgastan y situaciones que obligan a tomar distancia. Defenderse no significa buscar conflicto; significa reconocer que también merecemos respeto.

Quizá por eso algunas personas nos recordarán con cariño y otras con resentimiento. Unas conservarán la versión de nosotros que las acompañó en sus momentos más difíciles. Otras conservarán la imagen de quien se negó a permitir ciertos abusos o manipulaciones. Ambas percepciones coexistirán, aunque ninguna alcance a describirnos por completo.

Al final, la verdadera pregunta no debería ser cómo nos ven los demás, sino cómo nos vemos nosotros cuando nos quedamos a solas con nuestra conciencia. Ahí es donde habita la versión más honesta de quienes somos.

Si hemos actuado con integridad, si procuramos ser amables sin dejar de respetarnos, si ayudamos cuando pudimos y nos alejamos cuando fue necesario, entonces podemos caminar tranquilos. Porque la vida no consiste en agradar a todos, sino en permanecer fieles a nuestros valores.

Después de todo, siempre habrá alguien que nos recuerde como una luz. Y si alguna vez fuimos sombra para alguien, quizás no se debió a nuestra oscuridad, sino al simple hecho de que tuvimos el valor de encender una lámpara donde otros preferían permanecer a oscuras.


Google news logo
Síguenos en
Magda Bárcenas Castro
  • Magda Bárcenas Castro
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.