Cultura

La suma de una campeona

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Hay victorias que duran apenas unos minutos y otras que permanecen para siempre. La diferencia no la hace el trofeo, sino el camino que fue necesario recorrer para alcanzarlo. Cuando Jacqueline García Salazar se sentó frente a la hoja de operaciones del Campeonato Internacional de Aloha Mental Arithmetic, en Panamá, no estaba únicamente frente a un examen de cálculo mental.

En esos cinco minutos también estaban presentes las tardes de práctica, la disciplina que pocos ven, los nervios antes de comenzar y la determinación de una niña que decidió confiar en sí misma.

Con apenas 9 años, Jacquie resolvió el desafío que enfrentaron más de 900 participantes provenientes de 21 países. En la categoría Nivel 5 – Tiny Tots, donde cada segundo cuenta y la concentración es decisiva, obtuvo el primer lugar y se convirtió en bicampeona mundial. Pero las historias que realmente inspiran nunca comienzan el día de la premiación.

Detrás de ese logro hubo años de preparación. En la etapa final llegó a realizar cinco sesiones de práctica diarias, convencida de que la constancia siempre encuentra la manera de abrir puertas. Mientras otros ven un resultado, ella aprendió que los sueños se construyen con pequeños esfuerzos repetidos una y otra vez.

"Me siento muy emocionada por haber sacado primer lugar en el campeonato internacional en Panamá. Fue una experiencia muy bonita; me sentí feliz porque hice muchos amigos allá. Al principio estaba nerviosa, pero yo sabía que me iba a ir muy bien y cuando dijeron que había ganado sentí mucha emoción por tener el trofeo en mis manos", comentó la bicampeona.

Su historia también habla de inspiración ya que durante años admiró a su hermano Gustavo Antonio, tetracampeón mundial de Aloha, quien le mostró que los grandes resultados nacen de la disciplina. Sin embargo, Jackie entendió que el verdadero desafío no era seguir los pasos de alguien más, sino encontrar los propios y es por eso que hoy escribe su historia .

Este triunfo también representa el esfuerzo colectivo de Aloha Tampico, cuya delegación logró que sus 9 participantes regresaran con una copa. Un resultado que confirma que el éxito no surge por casualidad, sino del compromiso de alumnos, familias e instructores que creen en el poder de la preparación.

Quizá la mayor enseñanza de esta historia sea que los campeones no solo acumulan medallas. También desarrollan disciplina, memoria, confianza y la capacidad de enfrentar desafíos con serenidad. Esas son las herramientas que acompañarán a estos niños mucho después de abandonar una competencia.

Alguna vez escuché que los trofeos ocupan un lugar en una repisa, pero el carácter que se forja para conseguirlos permanece toda la vida. Y cuando una niña mexicana de apenas 9 años conquista un escenario internacional, no solo gana un campeonato: nos recuerda que los sueños sí tienen nacionalidad cuando detrás de ellos existe trabajo, perseverancia y el valor de creer en uno mismo. Jacquie García Salazar hoy no solo celebra un primer lugar; celebra el honor de convertirse, una vez más, en bicampeona mundial.


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Magda Bárcenas Castro
  • Magda Bárcenas Castro
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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