Opinión
Luis Rey Delgado García
Luis Rey Delgado García
  • Servir a los demás, privilegio de la vida

    imagen firmas pluma
    La actitud de servicio va siempre ligada a una actitud positiva. Las personas con actitud de servicio son proactivas, es decir, son responsables de sus propias vidas, tienen el control de sus vidas a pesar de las circunstancias.
  • Sobre el proyecto de vida

    imagen firmas pluma
    El sentido, la misión y la vocación son los tres pilares fundamentales que definen el propósito de una persona.
  • Miradas

    imagen firmas pluma
    Morris explica cómo este comportamiento, despojado de sus matices sociales, nos retrotrae a dinámicas de confrontación directa donde el objetivo no es entender, sino intimidar para someter.
  • Enlazar sin dicotomías

    imagen firmas pluma
    La filosofía del yo-gano/tú-pierdes hunde sus raíces en inclinaciones humanas torcidas contra las que todos tenemos que luchar.
  • Necesidad de ser aprobados

    imagen firmas pluma
    Buscar la aprobación constante de los demás daña la autoestima, genera ansiedad y nos hace perder la libertad personal, aunque un grado moderado y buscado de aceptación es natural.
  • La conversación significativa

    imagen firmas pluma
    Vivimos en un mundo acelerado, lleno de información, notificaciones y rutinas que a menudo nos empujan a callar, a estar en silencio, pero sin silencio interior.
  • El sueño, un placer necesario

    imagen firmas pluma
    Quienes sufren de insomnio deben consultar a su doctor de cabecera, que seguramente tiene en su arsenal medicamentos seguros y eficaces para la hora de ir a la cama.
  • Violencia, natural o cultural

    imagen firmas pluma
    Especialmente habrá que decir NO A LA VIOLENCIA en la familia, con la pareja con los hijos. Ni violencia verbal y mucho menos violencia física.
  • Las condiciones para el desarrollo humano

    imagen firmas pluma
    De muchas maneras también aprendemos a poner la responsabilidad en el lugar adecuado, siendo conscientes de nosotros mismos y adueñándonos de nuestra propia vida, pero sólo de la nuestra, ya que nadie puede ser responsable siempre por otro.