Si hay algo que caracteriza el mejor lado de la humanidad es la generosidad y el desinterés y a esta actitud la llamamos solidaridad.
En nuestra sociedad existen instituciones de ayuda escolar, hospitales y diversos tipos de organizaciones benéficas a través de las cuales se manifiesta una preocupación solidaria frente a necesidades de personas, sin distinción de clase, credo o ideas políticas.
Por definición solidaridad expresa la realidad homogénea de algo físicamente entero, unido, compacto, cuyas partes integrantes son de la misma naturaleza “solidan”. Solidaridad es la determinación firme y perseverante de empeñarse por el bien común, es decir, por el bien de todos y cada uno, ya que todos somos verdaderamente responsables de todos. También se le define como “adherido o asociado a una causa, una empresa e incluso a una opinión.
Me parece que, de alguna manera, la solidaridad que podemos practicar va más allá de un contrato de ayuda mutua, la solidaridad se parece más a la virtud de la caridad, ya que está más centrada en el amor al prójimo, en la generosidad, en el deseo de ser útil, de manera desinteresada.
Ser solidario sin esperar ser recompensado con la gratitud o con favores semejantes a los prestados.
Cuando se practica sinceramente la solidaridad, a los beneficiados de dichos actos solidarios no se les pide compromiso de afiliación a determinada causa, ni otras maniobras proselitistas, como lo hacen algunas iglesias, partidos políticos o grupos de poder.
En nuestras comunidades encontramos a algunas personas que son verdaderamente ejemplares que han hecho de estos valores un motivo de vida y sobresalen sobre nosotros por su alegría de practicar y vivir tan noble virtud de la solidaridad. Su gran recompensa es ser útiles y serviciales por sí mismos.
La definición es: “Adhesión o apoyo incondicional a causas o intereses ajenos, especialmente en situaciones comprometidas o difíciles”.
La solidaridad auténtica, no interesada es una expresión practica del amor, quizá su aspecto mas sublime, como elemento cohesionador y armonizador de nuestras comunidades.
Por ello hoy necesitamos que muchos nos comprometamos en la participación solidaria, no podemos dejar al otro literalmente “morir solo”, pues tal parece que nos vamos cada quien, a su guarida, a su centro de seguridad, a atender cada quien lo suyo cuando existen necesidades urgentes que solo juntos podemos resolver.