Ciencia y Salud

Pequeño gesto

  • Para Reflexionar
  • Pequeño gesto
  • Luis Rey Delgado García

Este era un humilde predicador, dedicado a asistir leprosos, reparar capillas y realizar labor evangélica. 

Cuenta la historia que mientras predicaba por la campiña de Rieti, en Italia, le sorprendió el crudo invierno. 

La sencillez y humildad de su vestimenta le obligó a refugiarse en una Ermita. Era la Navidad del año 1223.

Giovanni di Pietro Bernardone, conocido posteriormente como San Francisco de Asís, recibió en la paz de la ermita la inspiración de reproducir en vivo el misterio del nacimiento de Jesús.

Francisco con un pequeño gesto fue un renovador de la espiritualidad Cristiana, construyó un portal de paja a modo de pesebre, trajo un buey y un asno de los campesinos del lugar e invitó a un pequeño grupo de ellos a reproducir la escena de la adoración. 

Esta representación pronto se propagó por toda Italia, luego a España, y con ella al resto de la Europa católica. A México nos llegó como tradición en la colonia. 

Y en especial la celebración del 6 de enero, los reyes magos, se hizo popular entre nosotros desde mediados del siglo XX.

Hoy día no necesitamos llevar incienso, oro o mirra para dar un regalo a las personas que queremos, especialmente para nuestros niños, los dulces, juguetes o ropa como el regalo de los reyes magos.

El impacto que podemos lograr en el mundo es mayor de lo que imaginamos. 

Las decisiones que tomamos pueden tener consecuencias más profundas de lo que creemos… Lo que hacemos y pensamos, influye en las personas con quienes convivimos. 

Y a su vez, ellos afectan a otras personas. ¿Cuándo iba a imaginarse Francisco la resonancia que iba a tener en el mundo su pequeño gesto en una apartada ermita? 

El efecto de una palabra o una acción pasa de una persona a otra. Su impacto crece y puede convertirse en una fuente de alegría e inspiración… o de ansiedad y dolor.

Es como cuando tiramos una piedra en aguas tranquilas. Las ondas se propagan y se expanden a medida que avanzan hacia el exterior. 

Toda transformación, al igual que cada onda, tiene un punto de origen.

Una presencia más consciente, una respuesta más sensible y sana, una acción de apoyo o servicio, puede enviar ondas que se propagan entre las personas que queremos, en nuestra comunidad, y finalmente, hacia el mundo.

Con una sencilla representación, el santo de Asís nos legó una tradición que lleva siglos. ¿No podrá pasar igual con actos nuestros de amor y bondad?


luisrey1@prodigy.net.mx

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Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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