El dolor está condicionado y es siempre suficiente en sí mismo para activar la agresión.
El ser humano procura el mínimo dolor por ello agrede cuando se siente amenazado, anticipándose a cualquier posibilidad de dolor.
Si en la lucha no se obtiene éxito puede sufrir un contra ataque y, en este caso, los dos experimentarán dolor, con lo cual la lucha será cada vez más violenta y una relación directa entre la intensidad del estímulo y la de la respuesta.
Cualquier agresión puede ser atribuida a una frustración previa. El estado de frustración, provoca la aparición de un proceso de cólera que, cuando alcanza cierto grado, puede producir agresión directa.
La selección del blanco se hace en función de aquel que es percibido como la fuente de displacer.
La causa determinante de la violencia y de cualquier otro hecho social no está en los estados de conciencia individual, sino en los hechos sociales que la preceden.
El grupo social es una multitud que, para aliviar la amenaza del estrés, arrastra con fuerza a sus miembros individuales con conductas agresivas.
Algunos psicólogos y sociólogos consideran que la catarsis es la única solución al problema de la agresividad.
Supone una descarga de tensión a la vez que una expresión repentina de afecto anteriormente reprimido cuya liberación es necesaria para mantener el estado de relajación adecuado.
Algunos otros entienden la agresión como una reacción impulsiva e innata, relegada en el ámbito inconsciente y no asociada a ningún placer.
Las teorías psicoanalíticas hablan de agresión activa (deseo de herir o de dominar) y de pasividad (deseo de ser dominado, herido o destruido).
No pueden explicar los fines específicos del impulso agresivo, pero si distinguen distintos grados de descarga o tensión agresiva.
Y finalmente el comportamiento agresivo se desencadena como consecuencia de una serie de procesos bioquímicos que tienen lugar en el interior del organismo y en los que desempeñan un papel decisivo las hormonas.
Pero lo que parece quedar claro es que, aunque la agresividad está constitucionalmente determinada y hay aspectos evolutivos ligados a la violencia, los factores biológicos no son suficientes para explicarla.
La agresión es una forma de interacción aprendida.
Al parece las conductas agresivas surgen de la “debilidad” frente a la amenaza real o percibida como dolor, frustración, hechos sociales, etc.
Y que es un mecanismo de defensa y una forma de autoafirmación frente a los demás que se ubica más en los niveles inferiores de nuestra personalidad, es decir, en los aspectos no racionales ni espirituales, sino en lo biológico emocional.
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