Como consecuencia de una frustración viene el arrepentimiento, como cuando uno dice “me arrepiento de haber venido a la fiesta” pues ésta no resultó como se esperaba; o me arrepiento de lo que dije pues la consecuencia de haberlo dicho lastimó a alguien o era algo privado que no debería de haber dicho, así podemos clasificar el arrepiento en uno cotidiano y leve frente a otro tipo de arrepiento más profundo y esporádico.
Existe, pues un arrepentimiento más de fondo, menos cotidiano para de mucho mayor valor personal y social.
El arrepentimiento (del francés “repentir” que a su vez deriva del latín tardío “poenitere” ‘ser penitente’) es la retractación, abjuración o contrición de acciones pasadas que son vistas en el presente como cosas que fueron mal hechas o indebidas.
Decimos que es arrepentimiento cuando nos referimos al cambio que hace una persona respecto a sus pensamientos previos (pasando de una ideología, a una nueva mentalidad renovada), o respecto a sus acciones u obras previas (pasando de lo incorrecto a lo correcto).
En su sentido más profundo, y quizá en su significado original, el arrepentimiento significa “metanoeo”, (o metanoia: palabra griega traducida como ‘arrepentimiento’), que significa “cambio de mente” e implica un cambio de perspectiva respecto al pasado, y una evaluación general de muchas cosas hechas previamente, lo que conlleva a la comprensión de la culpa personal y el reconocimiento de haber hecho algo mal, pero sobre todo, y en el mismo sentido, considera la necesidad de un cambio de conducta, de actitud, de orientación y de dirección como indicios de un arrepentimiento verdadero.
Incluso el arrepentimiento no es solo de algo que fue moralmente malo, sino que no se estaba en el camino correcto.
El arrepentimiento es mucho más remordimiento, el remordimiento se queda “mordiendo” el pasado, el arrepentimiento es un resorte de cambio para el futuro. Solo si nuestro arrepentimiento es verdadero y profundo produce un auténtico cambio.
Así, podemos cambiar el rumbo, cambiar de carrera, cambiar de pareja, cambiar de ciudad para vivir… y hasta cambiar nuestra manera de vivir. “Vale más actuar exponiéndose a arrepentirse de ello, que arrepentirse de no haber hecho nada” (Giovanni Boccardo).
“Nunca es tarde para el arrepentimiento y la reparación” (Carles Dickens) “Para qué sirve el arrepentimiento, si eso no borra nada de lo que ha pasado.
El arrepentimiento mejor es, sencillamente, cambiar” (Jose Saramago).
El arrepentimiento no es solo un ajuste mental, es una revolución de corazón, es el cambio de mente y de corazón lo cual lleva a un cambio de dirección, propósito y estilo de vida.
luisrey.delgado@grupolala.com