La conciencia es el “conocimiento reflexivo que la persona tiene de su existencia, de sus estados, de sus actos y del medio que le rodea”. Es una experiencia individual, de aspectos cognitivos, en ocasiones difícil de explicar.
Ser consciente es saber que existen procesos internos que controlan nuestros actos, que tenemos pensamientos automáticos cuyo grado de conciencia es mínimo.
Una de las formas de entender la ampliación de la conciencia, es “poner luz”, en los aspectos inconscientes y hablar de lo que nos vamos dando cuenta, con las propias interpretaciones de la realidad y compartir lo que vamos aprendiendo.
“Ampliar la consciencia” es una expresión que significa “conocer más y mejor”, “romper límites”, “pensar y percibir más allá de lo que es cercano, mirar a lo lejos, con mayor perspectiva” y “conocimiento reflexivo de las cosas”. Es decir que soy consciente de algo cuando lo conozco y reflexiono sobre ello.
Nuestros sentidos captan (con ciertas limitaciones) el mundo circundante, proporcionándonos las percepciones que se convertirán en pensamientos, emociones, ideas y creencias (y que luego se llamará “realidad”). Esta forma de “ver el mundo” definirá el estado de conciencia, incluso lo que es percibido y olvidado o captado por debajo del umbral de conciencia adquiere formas características o hábitos de actuar y/o reaccionar que llamamos personalidad.
Si los sentidos se alteran, la percepción de la realidad también, el estado de conciencia cambia y se traduciría en cambios también en personalidad. En sentido inverso si el estado de conciencia progresivamente se va ampliando, se avanza más allá y se extiende el “mapa interno”.
Es por esto que, en prácticamente todos los sistemas filosóficos y religiosos, particularmente en Oriente; la ampliación de la conciencia se asocia con “despertar”, “iluminación”, “evolución espiritual”. y tal parece que este despertar puede ser gradual o “súbito” dependiendo no solo de la disposición personal, sino también de su capacidad y de su ejercicio constante de “darse cuenta”, de poner foco y luz a sus experiencias cotidianas, de aprender a percibir y “ver” lo que no se ve a simple vista de la realidad.