Leandro debe atravesar por la noche el estrecho del Helesponto. Su amada Hero lo espera al otro lado y desde su torre tiene prendida una señal para orientarlo mientras nada hacia ella. Una leyenda con incontables versiones; voy a una de sus fuentes y a un verso en particular.
En el epigrama 29 de su Libro de los espectáculos el poeta latino Marcial escribe: “Cuando el audaz Leandro iba en busca de su dulce amor/ y cansado ya era pasto de las henchidas aguas, así/ habló, se cuenta, el desgraciado a las olas que le oprimían:/ ‘respetadme en la ida, sumergidme en la vuelta’”. Y en su Libro XIV, epigrama 181, escribe Marcial, en dos versos: “En medio de las encrespadas aguas gritaba el bravo Leandro:/‘Sumergidme, olas, cuando esté de regreso’”(Gredos). Dice Leandro en otra versión (CSIC):“Perdonadme ahora que voy con prisa, tragadme a la vuelta”. Otra (Cátedra): “respetadme mientras me apresuro a llegar, sumergidme al volver”; “sumergidme, olas, cuando regrese”. Una más (Akal): “Dejadme marchar a la ida, a la vuelta ahogadme”; “Ahogadme, olas, cuando vaya de vuelta”.
Tres clásicos de la lengua española. Garcilaso: “Ondas, pues no se escusa que yo muera,/ dejadme allá llegar, y a la tornada/ vuestro furor esecutá en mi vida”. Boscán: “Decía el gran varón, casi entre dientes,/ el rato que las olas apretaban:/ ‘Mientras que voy, oh aguas, amansaos;/ ahogadme después, cuando volviere”. Y Gutierre de Cetina: “dejadme al fin llegar de este camino,/ pues poco ha de tardar, y a la tornada/ secutad vuestra saña y mi destino”.
Claro que no sé latín peroes tan sencilla y compacta que me he aprendido la frase de Leandro en el primer poema de Marcial: “Parcite dum propero, mergite dum redeo”. Andaba en busca de una concisión y una balanza aproximadas en español; la voz que a veces le llega a uno en duermevela me trajo lo siguiente: “Orita ando a las prisas, ái me’hogan al regreso”. Ya sé, ni modo: la frase está, quedó en mexicano. Pero quién le quita lo concisa. Y su balanza.
Luis Miguel Aguilar