Negocios

¿Son buenos para el mundo los trillonarios?

Con la salida a bolsa de SpaceX, Elon Musk se convirtió en el primer billonario de la historia, aunque debo de admitir que me gusta más el término que usan en Estados Unidos: trillonario (y es el que voy a usar en este artículo).

La noticia detonó una avalancha de críticas. Para muchos políticos y comentaristas de izquierda, la existencia de un trillonario es prueba de que algo está mal. Elizabeth Warren, una de las figuras más prominentes del ala progresista del Partido Demócrata, afirmó que cada billonario es una falla de política pública. 

Yo opino lo contrario, al menos cuando se trata de emprendedores como Musk, que han construido su fortuna creando productos, empresas e industrias enteras que antes no existían. Lejos de ser una falla del sistema, su historia es un ejemplo extraordinario de creación de riqueza y movilidad social. Después de cofundar y vender PayPal, Musk apostó todo su patrimonio en una serie de proyectos que muchos consideraban imposibles. 

Está el caso de Tesla. Fue Musk quien demostró que los coches eléctricos pueden ser populares y rentables. Pocas personas han hecho tanto por acelerar la transición hacia el transporte limpio, por lo que me resulta curioso que muchos de sus críticos más recalcitrantes, que suelen identificarse como defensores del medio ambiente, rara vez le reconozcan esta aportación. Y Tesla no se ha quedado ahí. La empresa apuesta ahora por vehículos autónomos y robots humanoides, dos tecnologías con el potencial de transformar la economía entera.

SpaceX es otro ejemplo. Antes de Musk, la industria aeroespacial parecía estancada. Hoy vive una época de oro. La reutilización de cohetes, que durante décadas pareció una fantasía, es ahora una realidad comercial. Starlink conecta a millones de personas alrededor del mundo y ha desempeñado un papel importante en conflictos como la defensa de Ucrania frente a Rusia. Musk ya habla de centros de datos en el espacio y de colonizar Marte. Suena a ciencia ficción. Pero con el historial de Musk no podemos descartarlo. 

También cofundó Neuralink, que busca desarrollar interfaces cerebro-computadora, y The Boring Company, dedicada a construir sistemas de túneles para reducir los tiempos de traslado en zonas urbanas. Su fortuna no es el resultado de una concesión gubernamental ni de un monopolio protegido por el Estado. Tesla compite en una de las industrias más dinámicas del mundo. SpaceX enfrenta competencia tanto de NASA como de privados, entre los que destaca Blue Origin, de Jeff Bezos. La gente compra un Tesla porque es un gran producto, no porque no tenga otra opción. Lo mismo ocurre con SpaceX y el resto de sus empresas.

Sí, un trillón de dólares es una cantidad difícil de imaginar (es más de la mitad del PIB de México). Pero también es cierto que pocas personas han generado tanto valor económico. 

Musk se ha enriquecido enormemente, pero ha enriquecido al mundo mucho más de lo que se ha enriquecido a sí mismo.


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Julio Serrano Espinosa
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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