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El costo de revivir a la CNTE

Morena se lo buscó. La CNTE que hoy bloquea calles, paraliza escuelas y desafía al gobierno no surgió de la nada. Es, en buena medida, consecuencia de una decisión política de López Obrador, quien derogó la reforma educativa de Peña Nieto y le devolvió poder a una organización que llevaba años perdiendo influencia. Ahora Sheinbaum está pagando las consecuencias.

Tras semanas de movilizaciones, bloqueos y plantones, la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación levantó el viernes su campamento en el Zócalo capitalino. No sin antes provocar pérdidas de cientos de millones de pesos, afectar a millones de ciudadanos y dejar sin clases a cerca de 1.4 millones de alumnos.

Pese a esto, los maestros en paro siguieron cobrando su salario completo con cargo al erario. Y, como ocurre después de cada episodio de presión, la CNTE obtuvo nuevas concesiones.

Lo que hace más llamativa la intransigencia de la CNTE es que no se le puede acusar al gobierno de Sheinbaum de hostilidad hacia el magisterio. Los maestros recibieron aumentos salariales de 10% en 2025 y 9% en 2026, muy por encima de la inflación. Si la educación viviera una época dorada, podría argumentarse que esos incrementos son el reflejo de un sistema exitoso. Pero la realidad es otra.

Sheinbaum ha expresado sorpresa por la actitud beligerante de la coordinadora, dados los beneficios que ha recibido. Aunque Morena no creó a la CNTE, sí la resucitó.

Durante décadas, la coordinadora perfeccionó una fórmula sencilla: movilización, presión, concesiones. Repetir. Su poder dependía de su capacidad para generar costos políticos a los gobiernos mediante paros y bloqueos.

Esa dinámica empezó a romperse con la reforma educativa de Peña Nieto. La reforma buscó desvincular la carrera magisterial del control sindical y avanzar hacia un sistema basado en el mérito. Estuvo lejos de ser perfecta. Algunos cambios se implementaron con demasiada prisa y las evaluaciones docentes fueron percibidas como un castigo, más que como una herramienta para mejorar la calidad educativa. Pero tuvo la virtud de debilitar a la CNTE. Según Aurelio Nuño, secretario de Educación en ese sexenio, la coordinadora pasó de movilizar a 80 mil maestros en 2012 a apenas 10 mil hacia 2018.

Llegó López Obrador y derogó la reforma para consolidar una alianza con el magisterio disidente. La CNTE celebró. Morena ganó un aliado político. Y la coordinadora recuperó buena parte de la fuerza que había perdido.

Durante años la relación funcionó. Pero la CNTE nunca dejó de ser la CNTE. Solo suspendió temporalmente la confrontación. Con Sheinbaum la tregua terminó. La coordinadora volvió a las tácticas que la han definido durante décadas y el gobierno descubrió que fortalecer a un grupo de presión no necesariamente lo vuelve más dócil. 

Cría cuervos y te sacarán los ojos, dice el viejo refrán. Morena lo está comprobando.


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Julio Serrano Espinosa
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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