Denise Eugenia Dresser Guerra, una persona muy inteligente, de gran preparación académica y muy distinguida, que también hace labor periodística y participa en la televisión y en la radio, ha tomado una posición muy crítica contra el actual gobierno, y publicó en Twitter un mensaje de Año Nuevo, con tono irónico:
“Va mensaje de Año Nuevo para todos los que me caricaturizaron, zopilotearon, acosaron, trollearon y fueron tan amables de dedicarme su tiempo en el 2022 y espero seguirles dando más motivos para hacerlo, nos vemos en el 2023 y con más ganas”. Pues esto fue como una patada al avispero.
Denise escribe en el diario Reforma y baste escucharla en la radio para darnos cuenta del discurso de odio que utiliza en contra del presidente López Obrador.
Ella dice estar muy indignada; primero porque un grupo de personas le pidieron abandonar el zócalo entre gritos y abucheos, durante la concentración del 2 de octubre en ese lugar, que ella consideró un atentado en su contra y culpa al presidente.
Y para sumarse a la moda judicial, dio a conocer que, desde septiembre del año pasado, presentó un amparo contra las mañaneras, donde acusa al presidente de violar sus derechos, como el de réplica, que también persigue delimitar los dichos del presidente en sus conferencias; porque según ella critica a sus opositores y a las instituciones con las que no está de acuerdo.
Y que después de seis meses, el juzgado resolvió que no se puede amparar contra las mañaneras porque no constituyen un acto de autoridad y que lo que el presidente dice en sus conferencias diarias son sus opiniones. Presentó entonces recurso de revisión en un tribunal colegiado y espera que este recurso sea atraído por la Suprema Corte. Sin duda la señora Denise Dresser está en su derecho.
Pero el agravio central es que, en una mañanera, el presidente manifestó que ella fue informante de la embajada de Estados Unidos en su contra -y que la prueba fue un cable filtrado por WikiLeaks- y que esa violencia verbal del presidente la ofende y es el origen de los memes, amenazas e insultos en su contra. Quizá ya no esté tan convencida de su mensaje de Año Nuevo en Twitter, arriba reproducido, donde “les da permiso” de trollearla, caricaturizarla, zopilotearla… y los reta y alienta públicamente.
Julio C. Vega Olivares