Durante su campaña electoral rumbo a la Presidencia de la República, Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano recorrió la Laguna y fue en la región donde se pudo vislumbrar que ganaría esos comicios celebrados en 1988.
Lideró un acto multitudinario que ocupó las primeras planas de la prensa capitalina, a la que no le quedó de otra sino dar cabida a crónicas y fotos que validaban el arrastre del candidato del Frente Democrático Nacional.
La Laguna era, entonces, un bastión popular que anhelaba el cambio en la vida política, social y económica del país.
El ingeniero no solo tenía el apoyo del campesinado, o del sector obrero, o del sector popular, no. Lo impulsaba la mayoría del pueblo.
Ese año 88 fui corresponsal de la agencia de noticias Notimex. Cubrí, pues, su visita. Para abrevar el comentario, recuerdo el día en que ofreció una rueda de prensa en el hotel Palacio Real, tras acudir al área rural de la comarca.
Llegué temprano, saludé a compañeros y a cierta distancia observé a una joven de atractiva apariencia.
Nunca la había visto en Torreón en ninguna actividad periodística. Tras preguntar a colegas si sabían de ella, nadie atinó a decir de qué medio era. Quizá trabajaba en algún medio capitalino, foráneo.
Minutos después, luego de un intercambio de impresiones acerca de lo que venía haciendo Cuauhtémoc como aspirante presidencial, la joven –yo tenía 28 años- me confió que no era reportera. “Soy agente de Gobernación…”.
A Cuauhtémoc lo seguían por todo el país. Era el candidato a derrotar por el priísmo, por el Estado, por los poderes político y empresarial.
Cuauhtémoc llegó acompañado, lo veo ahorita que redacto esta columna, por personajes que se mantenían firmes y congruentes con sus ideas, como Jorge Castañeda Gutman.
Al “Güero” Castañeda lo había conocido en Nicaragua, en tiempos de la Revolución Sandinista. Era un internacionalista convencido. Hace años que dejó de serlo, se traicionó a sí mismo.
En la sesión de preguntas y respuestas, Cuauhtémoc dio muestras de su fino olfato político. Con elegancia y muy muy pocas palabras burlaba el cerco que los reporteros le intentaban poner.
A una conocida colega lagunera, una vez hecha una larga exposición y pregunta mostrando su parcialidad hacia el PRI, el hijo del General Cárdenas le respondió con un lacónico “No”, y le dio la palabra a otro periodista.
Lamento el fallecimiento de un político que, lo dicen ahora mismos líderes partidistas y hasta expresidentes, quizá haya sido un verdadero impulsor de la democracia y la justicia en México. Descanse en paz…/.
() Algo pasa con la política de comunicación social en diferentes instituciones y dependencias locales.
En el Instituto Municipal de Cultura y Educación (IMCE), por ejemplo, primero difunden en sus redes el nombre del ganador del principal premio nacional de poesía que haya en la ciudad y en el estado –y uno de los de mayor monto en el país- y, 24 horas después, envían un boletín de prensa.
Un servidor tenía ya programada una entrevista con el director del IMCE, en vivo, en el portal de Entretodos, y se pospuso sin que hasta hoy haya visos de que se realice.
Igual le propuse a Ana Karen Botello una entrevista para apoyar la promoción del Desfile del Día de Muertos (que la tarde de este viernes 30 se efectuó), y no prosperó la gestión.
Tampoco, al menos de manera oficial y pública, se dijo que la Escuela Municipal de Danza Contemporánea seguiría sin el cambio en sus planes de estudio, pese a la fricción que originó ese anuncio y que preocupó a su alumnado, aspirantes y padres de familia.
La Camerata de Coahuila (CdeC), el Teatro Isauro Martínez, más otros espacios culturales, buscan que sus eventos se difundan en la prensa de siempre y en los medios alternativos, pero no invierten en éstos.
Creen que con unas gorditas de chicharrón, rajas o huevo y un café o refresco les funciona su vínculo con esa otra audiencia que sigue, ve, lee y escucha a un sector de la prensa que enriquece, quiérase o no, el cotarro artístico cultural.
Por cierto, la CdeC sigue sin transparentar el manejo de los recursos públicos que recibe del estado y del municipio.
Desde marzo pasado estaría disponible dicha información en sus redes, según lo prometió Miguel Mery Ayup, vicepresidente ejecutivo del patronato de la orquesta. Ya pasaron más de ocho meses.
La cultura, en serio, necesita voces que contagien, que inspiren, ideas que refresquen y sea de mejores formas y estructuras, fortalecidas con un periodismo plural, crítico, profesional, que al ser incluido y aceptado como parte de sus procesos, coadyuve a convertir proyectos en realidades.
Solo entonces nos encaminaremos de veras a creer que la cultura florece, y que sea el periodismo un factor fundamental que la acompañe y promueva un cambio en el entorno municipal.
Las instituciones y dependencias culturales debieran obligarse a sumar no solo una agenda de presentaciones y el rico talento de la gente, sino a su vez pluralizar su trabajo desde y con un periodismo ético, diverso, puntual, respetado y respetuoso de sí mismo.