Política

La teoría abandonada por el periodismo

  • Columna de Juan Noé Fernández Andrade
  • La teoría abandonada por el periodismo
  • Juan Noé Fernández Andrade

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*Preguntas al alcalde

Por las características propias de una comarca viva, pujante, recia, estrujada y estrujante, contradictoria, y por la naturaleza de su ecosistema, la Laguna de Coahuila y Durango nos arroja suficiente material informativo a los medios de comunicación, a las y los reporteros, y, también, irremediable, a los “opinólogos” (as).

Hace alrededor de unos 15 años, aún se podía tomar en cuenta una teoría en el periodismo, que argumentaba que, aplicado a nuestra región, por su tamaño y dimensión poblacional, sus esferas gubernamental, empresarial, sectorial, y la movilidad urbana y rural, se podrían estimar en más de 300 las fuentes de información que alimentarían a la prensa. En ellas cabían instituciones públicas y privadas, sus liderazgos, voceros y participantes oficiales o espontáneos, más aquellas personas partícipes del quehacer periodístico como testigos presenciales o requeridos para elaborar uno de los géneros del periodismo.

En mi estancia en la Escuela de Periodismo Carlos Septién García, uno de los libros imprescindibles fue Manual de Periodismo, de la autoría de Vicente Leñero y Carlos Marín (los dos, por cierto, egresados de dicho plantel en la Ciudad de México). 

Saber que lo atractivo, lo interesante, lo importante y por trabajar periodísticamente era reportear hechos actuales –en ese momento-, relevantes, próximos o cercanos a los medios y la sociedad habitante de nuestras sedes; como también los conflictos, la prominencia, su dimensión, los fenómenos naturales de todo tipo, las novedades de veras, o los avances en el progreso ordinario, era casi casi obligatorio hacerlo. 

Esa idea teórica y práctica, prevaleció largo tiempo. La política, la economía, el sindicalismo, las cámaras empresariales, los congresos, la educación, el deporte, el campo, el tema policíaco, el medio ambiente, entre otros, eran temas de la agenda diaria.

Con el paso del tiempo, el periodismo escrito y electrónico ha modificado no solo sus formas sino el fondo y tratamiento de los asuntos en la ciudad, de la zona conurbada en la Laguna, y de los estados de Durango y Coahuila, que son o debieran ser prioritarios en el trabajo ofrecido a la audiencia: lectores, radioescuchas, televidentes.

Sin embargo, por el pesado arsenal que el día a día nos depara, nos dispara y nos envuelve, hoy la información mediática ve y va más por el morbo del espectáculo en que estamos sumergidos como sociedad. 

Ese volumen informativo es transmitir, parcial, sesgadamente, la corrupción, la violencia ordinaria y extrema, los feminicidios, las desapariciones forzadas, los accidentes, el estruendo de aquí y allá, el narcotráfico, lo que hacen los cárteles, sus abusos, la impunidad, el oportunismo y arribismo político, las carencias, las vulnerabilidades, el malestar y pobreza, la maldad, los excesos, las enfermedades, la violación de derechos humanos, la desintegración familiar, el maltrato animal, en lo que marca el termómetro semana a semana.

Y en verdad, esto no tendría que ser un problema, al contrario. Pero son temas que exigen una difusión con absoluta responsabilidad ética y un quehacer profesional. 

Mucho me temo que la agenda informativa se ha establecido en lo un tanto insulso, o en el oficialismo, o en la declaracionitis porque la libertad de prensa (que no de expresión, es diferente) está acotada.

En muchos casos, la prensa, la comentocracia incluida (mentirocracia, la llamó esta semana la presidenta Sheinbaum), aparte de juzgar a los de enfrente, apenas balbucea si se trata de señalar con todas sus letras, citar nombres y apellidos, instituciones, dependencias, sindicatos, empresas y más fuentes informativas por su mal accionar perjudican a la gente, a la comunidad en una diversidad de materias. 

La cultura entra en esta generalización, obvio.

Entre los tiempos y las inevitables prisas, la prensa ha quebrantado sus propios códigos, preocupada por obtener sus ingresos sin importarle saberse bajo una constante presión por los poderes fácticos. 

Una mala convivencia, un pesado mal, un lastre del que tendremos que salir solo con un trabajo ético, técnicamente profesional, incluyente, parejo…/

() Preguntas al alcalde de Torreón: ¿Tan mal encontró la administración de su antecesor que todo lo que anuncia desnuda el pésimo trabajo heredado? 

¿Por qué los “representantes” populares del PRI, locales y federales, nunca criticaron a la administración de Román Cepeda y ahora aplauden lo que hace Miguel Ángel Riquelme Solís, y de paso apoyan a los disidentes del sindicato del Seguro Social porque es criticar al gobierno federal? Nadie les cuestiona su cómoda postura.

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Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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