Una mujer fuerte está aquí, ahora, en este instante
y abraza lo nuevo, lo acontecido.
(MM)
El problema debiera ocuparnos a todos, no solo a ellas.
A nivel mundial se diagnostican 2.3 millones de casos por año, y muere un promedio de 700 mil mujeres.
Torreón, o la Laguna de Coahuila para más precisión, es segundo lugar en cáncer de mama en la entidad, y el estado es el cuarto lugar a nivel nacional.
En 2025 hubo un registro aquí de 94 fallecimientos en la jurisdicción regional, a esta fecha del octubre en curso, van casi 60 y 40 las mujeres dictaminadas ya con ese tipo de cáncer. Increíble, pero en Torreón detectaron la enfermedad en una niña de 14 años y en una anciana de 94 (quien murió).
En México, el 98 por ciento de los cánceres se presentan en mujeres.
Sin embargo, aquí también en Torreón ya hubo un hombre (63 años) detectado con cáncer de mama.
En los últimos días platiqué con el doctor Carlos Araujo, responsable de Salud sexual y reproductiva en la Jurisdicción Sanitaria número 6, y con Susana Medrano Hernández, médica radióloga especialista en mamografía y mastografía en el Hospital General (del Manto de la Virgen), y dirigente de la Asociación Fuerza Rosa Laguna, y lo conversado es más que preocupante con los datos arriba señalados.
Es complicada la realidad como también fincar en una causa el origen del padecimiento, pues el cáncer de mama no se presenta en un segmento social o económico, sino su generalización es grande, sin barreras e incluso por arriba de los sistemas de salud público y privado.
Lo peor, argumenta, es la ausencia de conciencia en las mismas mujeres, en la desinformación o ignorancia con la que viven sin pensar en sí mismas como potenciales víctimas y que provoca que, irremediablemente, a veces sea tarde el diagnóstico lo que contribuye al alto índice de mortalidad.
En Coahuila, como en la Laguna de Durango, otros especialistas consultados acerca de esta lamentable realidad del cáncer de mama en la comarca, creen que las autoridades de gobierno y las sanitarias, tendrían que afrontar con absoluta seriedad lo que significa, pues los indicadores van a la alza tanto en la evaluación como en el tratamiento.
No han sabido encontrar la forma de hacer que la mujer se interese en su atención, no hay una política pública que de verdad haga saber que les importa la salud de la población, lo que deriva en un grave deterioro de la salud persona y colectiva, con el inevitable impacto emocional, una profunda tristeza y un duelo anticipado tanto en la paciente como en su entorno.
Reconozco, pese a lo anterior, que varios esfuerzos como La Jornada de concientización del mes rosa (Sanando mis duelos: mi cuerpo, mi historia, mi renacer), de la Universidad Ibero Torreón (el miércoles de la semana próxima), o que ya hubo el simposium convocado por el Hospital Nuevo Gómez Palacio “Por una Vida Rosa”, un encuentro académico enfocado en la prevención, diagnóstico y atención integral de ese cáncer; también el Exploratón del cáncer de mama en la Plaza Mayor, de la misma Jurisdicción número 6, o la actividad que realizó el municipio en una colonia.
Lo ideal sería pugnar porque se programe una sola campaña o una interinstitucional, calendarizar a lo largo del año las actividades correspondientes, sin exclusiones, y desterrar la desinformación e insensibilidad que campea entre la mujer lagunera, que sepa que el cáncer de mama es la primera causa de muerte en la población femenina a nivel mundial y que, según las estadísticas de la Organización Mundial de la Salud (OMS), dicha enfermedad representa el 16 por ciento de todos los cánceres en pacientes femeninos.
Insistir en que sepan que una de cada ocho mujeres padecerá de cáncer de mama a lo largo de su vida, y que urge que hagan conciencia de que al detectarlo con oportunidad el pronóstico de la enfermedad, se incrementa la posibilidad de sanar hasta casi en un 100 por ciento.
Difícilmente habrá una familia, propia o cercana, que no haya sufrido o esté sufriendo un caso.
Por eso la importancia de que, sean públicas o privadas, las instituciones del sector salud, pero también las universidades, las alcaldías, los gobiernos de Coahuila y Durango, los medios de comunicación, todo mundo, difunda, con responsabilidad, información verídica, sobre esta enfermedad que puede detectarse desde la simple exploración personal, pero que también se presenta vía mutaciones hereditarias genéticas, la exposición mayor a los estrógenos, por la creciente obesidad (consumo de grasas y calorías), una edad avanzada, el tabaquismo y alcoholismo, la menarquía (menstruación) prematura, una menopausia tardía, irregularidades en los ganglios, arrugas en la piel, secreciones en el pezón, costras o desprendimientos de la piel del pezón, dolores en ellos, pérdida de peso, hinchazón en los brazos y bultos en las axilas, entre otras posibles causas.
Tomar en serio la forma y estilo de vida, modificar los hábitos con que hasta hoy nos conducimos, pero ante todo la responsabilidad propia, es una buena idea para empezar a reducir el índice del cáncer de mama en la Laguna, en Coahuila, Durango y todo México, que es nuestro universo propio.
Que sea por Ustedes. Que sea por ellas.