Recientemente solo se habla de inteligencia artificial y tecnología. Y es que, además de ser un tema actual, lo es aún más por el futuro: se trata de entender cómo las marcas y las empresas se posicionarán en los próximos años. Por cierto, es indispensable —no importa la edad que tengas— entenderla y usarla a tu favor, cada quien a su medida y en su campo de actuación.
Si estás pensando que la inteligencia artificial nos va a sustituir o nos va a impedir pensar, probablemente no le has entrado al tema. Y nunca va a ser así. Al final, es inteligencia alimentada y mejorada por humanos, pero no es, ni será, para reemplazar personas. Que sí va a haber —y ya hay— un impacto en algunos empleos y que existen empresas que hoy son más eficientes con su ayuda, reducen su tamaño y mejoran su productividad, es una realidad. Eso es, para mí, en esencia la inteligencia artificial: una herramienta poderosa para hacernos más eficientes. Quien la use para no pensar también se estará autoinfligiendo daño.
Y es justo en este momento cuando se están anunciando inversiones billonarias para seguir desarrollando esta tecnología. Sin embargo, el mercado, en muchos casos, ha penalizado estas decisiones castigando las acciones de dichas empresas. Creo que esto es un error que nos abre una oportunidad. Dejar de ganar hoy, invertir y sacrificar márgenes en el corto plazo permitirá cosechar mucho más adelante. Es ahora cuando hay que destinar miles de millones de dólares a esta poderosa herramienta; los frutos vendrán después.
Recientemente muchos inversionistas salieron de estas empresas tecnológicas y decidieron hacer un “cambio” hacia acciones de la llamada economía real: consumo, financieras, energía, etcétera. Empresas también muy buenas. Sin embargo, son compañías más defensivas, más conservadoras y con potenciales de crecimiento atractivos, pero más limitados.
Hoy los descuentos que ha provocado este cambio constituyen una oportunidad de entrada en empresas que antes se percibían como caras o con valuaciones exageradas. Cuando uno analiza sus resultados, trimestre tras trimestre, se da cuenta de que esos precios están respaldados por fundamentales muy sólidos.
La volatilidad es normal y la incertidumbre genera oportunidades. Hay que aprovecharla y no precipitarse, sobre todo cuando el tipo de cambio está cerca de 17 pesos por dólar.
Es momento de comprar y aguantar. Pésimo momento para vender.