Luego de que algunas cortes federales y comerciales han cuestionado la procedencia legal de ciertos aranceles impuestos por Trump, el presidente ha decidido avanzar nuevamente por la vía ejecutiva, ajustando tasas o anunciando nuevos aranceles en distintos frentes. Más allá del debate jurídico, el mensaje para los mercados es claro: la política comercial seguirá siendo una herramienta activa y cambiante.
El mundo ya comenzó a reaccionar y las tarifas recíprocas regresan, probablemente por periodos cortos, pero generando algo que ya se volvió una constante: volatilidad e incertidumbre. Ese entorno, nos guste o no, se ha convertido en un sello de esta etapa de gobierno. Eventualmente se negocia, se modera o se reconfigura, pero en el inter los mercados tienen que procesar ruido.
Además hay un cierre parcial del gobierno desde el 14 de febrero que mantiene a parte del personal federal sin trabajar y a sectores esenciales operando sin goce de sueldo hasta que se apruebe el presupuesto. No es un cierre total, pero sí añade presión política y percepción de desorden institucional en un momento sensible.
Se publicaron también las minutas de la Fed y el Banxico. En el caso de la Fed, queda claro que existe división interna respecto al ritmo de los recortes y, sobre todo, que no hay prisa. El objetivo de 2 por ciento sigue vigente, pero el propio comité reconoce que el camino será largo y posiblemente irregular. El mercado hoy descuenta alrededor de dos bajas en 2026, pero dependerá de los datos.
En un tono muy similar, Banxico decidió pausar y tampoco tiene urgencia. Deja la puerta abierta a un recorte en su próxima reunión en marzo si la inflación lo permite. Aquí el tipo de cambio juega un papel central. Y sobre este punto me parece importante señalar que la coyuntura cambiaria actual está siendo más perjudicial que benéfica para nuestro país. Un peso fuerte afecta márgenes de exportadores, presiona el sector turismo y modifica dinámicas de importación. No todo es positivo cuando la moneda se aprecia tan rápido.
Está por concluir la temporada de reportes corporativos, que de nuevo ha sido sólida en términos generales. Ha prevalecido el debate sobre si existe una inversión excesiva en inteligencia artificial; sin embargo, no invertir en esta etapa puede significar rezago estructural. Las empresas están obligadas a destinar capital, aunque eso presione utilidades en el corto plazo. El mercado ha castigado esos gastos, pero estratégicamente parecen inevitables. Mañana, al cierre del mercado, reporta Nvidia; se espera un resultado fuerte que continúe justificando valuaciones exigentes.
En otros frentes, México parece estar atendiendo las solicitudes de su principal socio comercial. Las acciones recientes contra organizaciones del narcotráfico son bien vistas y fortalecen la posición negociadora del país.
Cabe mencionar que, hasta ahora, México sigue siendo relativamente beneficiado dentro del nuevo esquema arancelario global. El posicionamiento frente a otros bloques comerciales continúa siendo competitivo y privilegiado. En medio del ruido, esa ventaja estratégica no es menor.