Política

"Chapo": principio de redención

  • Sin coincidencias
  • "Chapo": principio de redención
  • Juan Gabriel Valencia

La fuga del Chapo Guzmán en julio del año pasado dio lugar a toda suerte de críticas que venían a ser la cereza del pastel en el desastre político del gobierno del presidente Enrique Peña en los meses anteriores desde Tlatlaya, los normalistas de Ayotzinapa, las casas, el tren chino. Luego, se les escapó el Chapo. La cumbre de la impunidad y la ineptitud. "Fue el Estado, fuera Peña". Los seguidores de la consigna podían dormir con tranquilidad con los atentos saludos del Chapo Guzmán.

No recuerdo que en 2001, en medio de los orgasmos de la alternancia, alguien haya responsabilizado al presidente Vicente Fox de la fuga del Chapo Guzmán del penal de Puente Grande. El recién estrenado y flamante esquema de seguridad del gobierno de la alternancia, con Genaro García Luna, personaje impresentable a la cabeza, había dejado escapar al Chapo Guzmán. A Vicente Fox se le resbaló; Genaro García Luna vive tranquilamente en Florida, seguramente como informante de los estadunidenses. Los residuos tóxicos de su diseño de seguridad por ahí andan, empleados de empresas privadas o trabajando para el precandidato panista Moreno Valle. ¿Desde cuándo a la opinión pública en general le importa un comino si un capo como Joaquín Guzmán es atrapado, muerto o está en Tahití con su amante pasando sus vacaciones?

En el escándalo, hay que reconocerlo, mundial de la segunda fuga del Chapo, confluyeron muchísimos intereses, todos contrarios, no digamos a EPN —es secundario—, sino al interés nacional de México. Pocas gentes tan felices por la fuga del Chapo Guzmán como los empleados de la Procuraduría de Estados Unidos y de la DEA, instancias ambas de las más corruptas en el gobierno estadunidense, pero confiadas en la leyenda bien arraigada de la corrupción mexicana desde el siglo XIX hasta el muy probablemente candidato republicano Donald Trump. Nadie más feliz que nuestras izquierdas mexicanas y el niño Anaya del PAN (el consorte de Preciado y su noviecita) para poner el último clavo en el ataúd de la incompetencia e impunidad del gobierno de EPN. El Chapo suelto, que no libre —porque un personaje así hace décadas perdió su libertad—, le hizo el trabajo perfecto a la oposición al PRI, a EPN, a un nuevo esquema de seguridad que venía a reformar desde sus cimientos las estupideces de Felipe Calderón y de Vicente Fox.

Una falla mayúscula de ese esquema desató la invalidación completa del propio esquema y del régimen. ¿Qué van a decir ahora? El daño se ha reparado y sin duda es irrepetible esa falla, cualquiera que sea el destino legal y hasta físico del Chapo Guzmán. ¿Qué van a decir? ¿Que lo que pasó es irremediable? Todo es remediable si existe la norma y la voluntad política para aplicarla. Y se aplicó.

No basta. Para quienes votamos por Peña Nieto, ha sido una enorme secuela de errores. Hoy, con la captura del Chapo Guzmán, estamos ante un monumental acierto. No basta. Síganle reparando y remediando los errores que convirtieron 2015 en una pesadilla. Háganlo bien, porque los que pretenden sus cargos son peores para el interés nacional. Háganlo ya y limpien el cauce de estulticia e impunidades que dejaron en los últimos 16 meses. La historia y los electores se los agradecerán.

valencia.juangabriel@gmail.com

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Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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