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Jueves , 21.02.2019 / 09:09 Hoy

Vidas Ejemplares

El enfermero que mataba por vanidad y aburrición

José Luis Durán King

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Los Ángeles de la Muerte, que actúan a la sombra de la burocracia de hospitales, gozan de poca simpatía entre el público. La vulnerabilidad de sus víctimas y el abuso de confianza con los pacientes los coloca en el último peldaño de los asesinos en serie.

Es el caso del enfermero alemán Niels Hoegel, que asesinó al menos a 100 personas entre 2000 y 2005, cuando fue descubierto infraganti inyectando un medicamento a un paciente que los médicos no habían prescrito.

Sin un perfil específico de víctima, Hoegel acabó con la vida de 36 personas en un hospital de Oldenburger, en el estado federado de Baja Sajonia, y 64 en una clínica en Delmenhorst, también en Oldenburger. Las edades de las víctimas rondaban entre los 34 y 96 años.

El modo de operar de Hoegel no varió: el enfermero inyectaba a los pacientes un coctel de drogas para inducirlos a un paro cardiaco. Un minuto después, el hombre iniciaba el proceso de resucitación.

De acuerdo con un psicólogo que evaluó al enfermero, matar no fue nunca el objetivo de Hoegel. Él buscaba la resucitación exitosa. Cuando alcanzaba su propósito, se sentía satisfecho y trabajaba sin contratiempos por unos días; sin embargo, los deseos de probar sus habilidades regresaban. "Para Hoegel, era como una droga", explicó el profesional.

Por su parte, la fiscalía ha señalado que Hoegel asesinó motivado por la vanidad y por el simple aburrimiento.

Solo que, en al menos 100 intentos, el resucitamiento fracasó, lo que se tradujo en el asesinato de un número igual de víctimas.

Arrestado en 2005, Hoegel fue sentenciado en 2008 a siete años de prisión por intento de homicidio. En 2014 fue encontrado culpable del asesinato de cinco víctimas, por lo que recibió una segunda condena, esta vez de 15 años.

Poco tiempo después, Hoegel decidió vaciar el saco y confesó a su psiquiatra que había asesinado al menos otras 30 personas en Delmenhorst.

Las autoridades decidieron realizar una investigación sin precedentes y exhumaron 130 de pacientes que en algún momento estuvieron bajo el cuidado del enfermero. Fue imposible llegar al fondo del asunto debido a que muchos de los cuerpos fueron cremados. Aun así, la policía especula que la cifra de homicidios puede alcanzar los 200.

El pasado 30 de octubre, Hoegel nuevamente fue colocado en el banquillo de los acusados. El enfermero llegó a la corte ocultando su rostro detrás de una carpeta azul de plástico.

Pese a que enfrenta la posibilidad de ser condenado a prisión de por vida, el hombre no mostró remordimiento. Más bien se vanagloria de ser el mayor asesino serial en Alemania desde la Segunda Guerra Mundial.

El caso, sin embargo, también ha puesto en la mira de la opinión pública la responsabilidad de los hospitales donde Hoegel laboró, a los que se considera que no actuaron a tiempo para poner fin a la actuación del asesino.

Un familiar de una de las víctimas indicó: "Tenían todo lo que necesitaban para frenarlo, no necesitabas ser Sherlock Holmes para hacerlo".

De la lista de Ángeles de la Muerte, el doctor Harold Shipman —apodado por los medios Dr. Muerte— continúa a la cabeza, tras haber asesinado a 250 de sus pacientes.

En 2000, Shipman fue sentenciado a 15 cadenas perpetuas. No cumplió siquiera una de ellas: se suicidó en su celda en 2004 .

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