• Regístrate
Estás leyendo: Del 'perricidio' en el Parque México
Comparte esta noticia
Jueves , 25.04.2019 / 13:15 Hoy

Carta de Esmógico City

Del 'perricidio' en el Parque México

José de la Colina

Publicidad
Publicidad

La novela policiaca sin ficción del asesinato de perros en un famoso parque de la zona Roma-Condesa parece estar a punto de —precisamente— alcanzar el punto final, y por ello el cronista ha recibido el mensaje de un lector romano-condesino, quien, casi colérico, le reprocha no haber publicado una crónica acerca de un asunto que, dice, "no es menor, pues ya se sabe que el perro es el mejor amigo del hombre, y, además de la incalificable crueldad hacia esos nobles animales, hay el riesgo de que sea aniquilada una civilizada costumbre, pues los perros de nuestra colonia nos ofrecen a sus dueños un cotidiano regalo al sacarnos a pasear por el Parque México".

El cronista se apresura a reconocer su falta y a ocuparse del asunto, aunque sea en el capítulo final. Según recientes noticias, el asesinato de al menos 19 canes se debe a una señora o señorita de 63 años que, aunque no se dé su nombre, estaría ya muy detectada por los vecinos y las autoridades citadinas, pues hay testimonios orales y videos que la acusan de arrojar en el parque trozos de carne impregnados de veneno para ratas.

La señora o señorita sexagenaria sería, pues, la perricida, pero no les falta alguna responsabilidad (y conste que no se dice culpa) a esos romanos-condesinos que no recogen con una palita ni embolsan, para ponerla en la basura, la caca de esos nobles perros que cotidianamente sacan a sus dueños a pasear en el hermoso parque. La verdad es que lo excrementicio está esparcido en muchas calles de la zona, haciendo muy difícil caminar por ella, como si no fuera bastante el excesivo estacionamiento de automóviles y los demasiados restaurantes, fondas, taquerías, torterías y ruido rockero, o de lo que sea, con que se abruma a habitantes y visitantes de la Roma-Condesa.

Por lo demás, los perros mismos algo tienen que ver en el terrible asunto que, al parecer, los deja impávidos como si la terrible sesentañera asesinase gatos (los cuales, según se sabe, suelen hacerle difícil la vida a los canes). Y opina el cronista que esos perros al menos deberían protestar poniéndose en huelga de patas cruzadas, es decir negándose a pasear por esos rumbos a sus casi siempre displicentes dueños.

Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.